LA CORPOREIDAD FEMENINA COMO TERRITORIO DE RESISTENCIA: ANÁLISIS SEMIÓTICO DE LA OBRA POÉTICA CUERPO PRESENTE DE SIOMARA ESPAÑA
THE FEMALE CORPOREALITY AS A TERRITORY OF RESISTANCE: A SEMIOTIC ANALYSIS OF THE POETIC WORK "CUERPO PRESENTE" BY SIOMARA ESPAÑA
Cintya Yessenia Velasco Bautista1*
1 Estudiante de la Carrera de Pedagogía de la Lengua y la Literatura Universidad Técnica de Cotopaxi. Extensión Pujilí. Ecuador. ORCID: https://orcid.org/0009-0009-9607-1850. Correo: cintya.velasco1180@utc.edu.ec
Milton Fernando Romero Obando2
2 Docente Investigador de la Universidad Técnica de Cotopaxi Extensión Pujilí. Ecuador. ORCID: https://orcid.org/0000-0003-0770-2171. Correo: milton.romero3707@utc.edu.ec
* Autor para correspondencia: cintya.velasco1180@utc.edu.ec
Resumen
El presente artículo analiza la corporeidad femenina como territorio de resistencia en el poemario Cuerpo Presente (2022) de Siomara España, a partir de un enfoque semiótico-discursivo sustentado en la teoría de la performatividad del género de Judith Butler. El estudio demuestra que la autora transforma crónicas periodísticas y testimonios de feminicidios y transfeminicidios en un archivo poético que subvierte la violencia estructural ejercida sobre los cuerpos de mujeres. Mediante tres ejes de lectura: performatividad y norma, reiteración subversiva y reconstrucción de subjetividades, se evidencia cómo el poemario visibiliza la sanción social impuesta a quienes rompen los mandatos de género, convierte la repetición de escenas violentas en un acto de memoria colectiva y recupera la voz y dignidad de las víctimas a través de la resignificación simbólica del cuerpo. Asimismo, se aborda la dimensión intermedial de la obra, donde la yuxtaposición entre poesía y crónica periodística configura un contraarchivo que denuncia la impunidad y convoca a la acción política. Se concluye que Cuerpo Presente constituye un proyecto literario y performativo que transforma el dolor en resistencia y aporta a la comprensión del cuerpo femenino como signo político, ético y estético dentro de la literatura feminista contemporánea en Ecuador y América Latina.
Palabras clave: corporeidad femenina; performatividad de género; poesía feminista; semiótica; violencia de género
Abstract
This article analyzes female corporeality as a territory of resistance in Siomara España’s poetry collection Cuerpo Presente (2022), using a semiotic-discursive approach grounded in Judith Butler’s theory of gender performativity. The study demonstrates that the author transforms journalistic chronicles and testimonies of femicides and transfemicides into a poetic archive that subverts the structural violence exerted upon women’s bodies. Through three analytical axes performativity and norm, subversive reiteration, and the reconstruction of subjectivities the work reveals how the collection makes visible the social sanctions imposed on those who break gender mandates, converts the repetition of violent scenes into an act of collective memory, and recovers the voice and dignity of the victims through the symbolic resignification of the body. Likewise, the article examines the intermedial dimension of the book, where the juxtaposition of poetry and journalistic chronicle configures a counter-archive that denounces impunity and calls for political action. The study concludes that Cuerpo Presente constitutes a literary and performative project that transforms pain into resistance and contributes to understanding the female body as a political, ethical, and aesthetic sign within contemporary feminist literature in Ecuador and Latin America.
Keywords: female corporeality; gender performativity; feminist poetry; semiotics; gender-based violence
Fecha de recibido: 11/10/2025
Fecha de aceptado: 22/12/2025
Fecha de publicado: 15/01/2026
Introducción
El presente estudio analiza la corporeidad femenina como territorio de resistencia dentro del marco teórico del feminismo contemporáneo latinoamericano, constituyéndose en un eje fundamental para el análisis crítico. Desde una perspectiva semiótica, el cuerpo femenino se resignifica como signo cultural y político, adquiriendo un valor simbólico que desafía las estructuras de poder patriarcales. Esta resignificación se evidencia en la obra Cuerpo Presente de la poeta ecuatoriana Siomara España, donde el discurso poético visibiliza la violencia ejercida contra las mujeres y la transforma en un acto de resistencia. A través de esta voz literaria, el texto se constituye como espacio de memoria y denuncia, contribuyendo a la construcción de una conciencia crítica frente a la violencia de género.
Se propone realizar un análisis semiótico-performativo inspirado en las reflexiones de Judith Butler en su libro Cuerpos que importan: Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo” (título original: Bodies that Matter: on the Discursive Limits of Sex, 1993), quien sostiene que el género no responde a una esencia natural, sino a una construcción social sostenida por la repetición de actos y discursos que, al reiterarse, adquieren fuerza normativa. Desde esta mirada, la identidad se gesta en el cuerpo como un texto que se escribe y reescribe a través de gestos, palabras y comportamientos, hasta convertirse en una forma visible de lo que la sociedad considera “lo femenino” o “lo masculino”. En diálogo con esta perspectiva, la semiótica puede entenderse como la disciplina que indaga en los signos y sus resonancias, en los modos en que el lenguaje y las imágenes configuran sentidos y permiten comprender dimensiones del cuerpo que permanecen implícitas.
En Cuerpo Presente, la violencia se presenta como un eje reiterado y necesario para comprender el sentido profundo de la obra. La recurrencia de este tema no responde a un mero recurso narrativo, sino a una urgencia ética y social: la denuncia de una realidad que vulnera los derechos humanos y atraviesa las estructuras de poder. La violencia contra las mujeres, como señala la Organización Mundial de la Salud (2021), afecta a cerca de 736 millones de mujeres en el mundo, lo que equivale a una de cada tres que han sufrido agresiones físicas o sexuales por parte de una pareja. Este dato revela el alcance de una problemática que trasciende fronteras, clases y culturas, y que encuentra en el feminicidio su forma más extrema de deshumanización y odio, una violencia que la literatura intenta transformar en conciencia y memoria.
Frente a la persistencia de la violencia hacia las mujeres, los movimientos feministas han asumido un papel central en la denuncia de las estructuras patriarcales que la perpetúan. Entre sus formas de resistencia, el arte y la literatura ocupan un lugar esencial: ambos espacios permiten transformar el dolor en palabra y dar voz a quienes fueron silenciadas (Cixous, 1995). Así, la poesía trasciende la esfera estética para afirmarse como un acto político y social, capaz de representar las experiencias de las mujeres y de reconfigurar, desde el lenguaje, los significados del cuerpo y la libertad.
En el panorama poético ecuatoriano, diversas escritoras han explorado el cuerpo femenino como territorio de dolor, protesta y afirmación subjetiva. Entre ellas destaca la poeta ecuatoriana Dolores Veintimilla, cuya obra —según Grijalva (2019)— revela una fuerte dimensión social, pues “sus poemas líricos y su prosa panfletaria enfrentan los tabúes, prejuicios y desigualdades sociales de aquella época”. Por su parte, Aleyda Quevedo concibe el cuerpo como un espacio de transformación que vincula lo íntimo con lo exterior. En Soy mi cuerpo (2006), se señala que “lo que consigue finalmente Aleyda Quevedo es escribir su cuerpo, oler, escuchar, mirar, palpar, pensar, soñar su cuerpo, entenderlo en el encuentro filial, amoroso y erótico, desde la experiencia de la indefensión y la incertidumbre que produce el dolor” (Quintero, s.f.). Estas y otras poetas han roto paradigmas y se han reapropiado del cuerpo como espacio de resistencia, creación y autonomía.
En la actualidad, la poesía feminista se ha consolidado como un espacio de expresión crítica y emancipadora, capaz de cuestionar los discursos hegemónicos y transformar la sensibilidad social. En Ecuador, diversas poetas asumen esta tarea desde la vivencia y la palabra, articulando su voz con las problemáticas que atraviesan el cuerpo y la memoria colectiva. Entre ellas, destaca Siomara España, cuya obra Cuerpo Presente (2022) constituye una de las propuestas más significativas de la literatura ecuatoriana contemporánea ya que a través de su escritura, plantea una denuncia política y estética frente a los feminicidios y transfeminicidios en Ecuador, convirtiendo el poema en un acto de resistencia y memoria.
En Cuerpo Presente, Siomara España transforma el registro del horror en una poesía testimonial y política, donde las voces de las mujeres víctimas se alzan contra la violencia que atraviesa la cotidianidad social. El poemario aborda con lucidez el feminicidio y el transfeminicidio, conformando un corpus que va más allá de la mera denuncia para convertirse en un espacio de resistencia simbólica. Con su escritura, España busca no solo dar voz a las víctimas, sino también visibilizar la violencia estructural que las atraviesa, vinculando las experiencias personales y colectivas con una reflexión ética y estética sobre el cuerpo. De este modo, la poesía se erige como memoria colectiva, preservando nombres, historias y heridas que la sociedad ha intentado silenciar (España, 2022).
La crítica literaria ha destacado la dimensión transformadora de la poesía de Siomara España. Según la Academia Ecuatoriana de la Lengua (2023), en su artículo Cuerpo Presente de Siomara España: voz de la profeta que clama justicia, la obra “denuncia, conmueve y transforma el dolor en un llamado a la justicia colectiva”. Esta valoración permite comprender cómo la poesía de España resignifica la corporeidad femenina, al concebirla como un territorio simbólico de resistencia. De manera similar, Vallejo (2023) afirma que el poemario constituye una propuesta de “estética comprometida”, en la que la violencia se convierte en acto artístico y conciencia crítica, confirmando que el dolor, en la escritura poética, trasciende como gesto semiótico de memoria y resistencia.
En este sentido, la poesía se consolida como un espacio de resistencia, capaz de cuestionar los significados convencionales y de subvertir las narrativas hegemónicas impuestas por la cultura patriarcal. Desde esta perspectiva, Cuerpo Presente, de la escritora ecuatoriana Siomara España, debe leerse como una obra de denuncia social, que visibiliza la violencia ejercida contra las mujeres a través del lenguaje poético. Asimismo, el poemario invita a resignificar la corporeidad femenina como territorio de resistencia, recordando que, históricamente, la literatura ha representado el cuerpo de la mujer desde construcciones sociales limitantes. España (2022) propone una lectura distinta, centrada en la dignidad, la memoria y la recuperación simbólica del cuerpo femenino.
La poesía feminista contemporánea no solo cuestiona estereotipos ni se limita a describir hechos o situaciones: los transforma. Esto se evidencia en Cuerpo Presente, donde el cuerpo se convierte en un espacio de memoria y lucha, trascendiendo su materialidad para erigirse como símbolo de resistencia. Siomara España recurre a metáforas, ritmos y recursos formales que edifican un discurso que, más allá de referirse al cuerpo de las víctimas, revela sus experiencias en relación con el entorno social.
Cuerpo Presente fue elegido como objeto de estudio porque transforma los hechos violentos en poesía y aborda los “cuerpos” —cadáveres a menudo olvidados o impunes— desde una perspectiva que busca evitar que sean percibidos únicamente como objetos violentados. Los presenta, más bien, como territorios que reclaman poder, justicia y conciencia social frente a la violencia, el crimen y la impunidad. Como investigadores ecuatorianos, buscamos que estas voces silenciadas se vuelvan visibles y audibles; que los cuerpos de las víctimas —madres, hermanas e hijas que fueron asesinadas y juzgadas— puedan hablar a través de cada poema escrito por Siomara España.
Poniendo el cuerpo en discusión: ¿Por qué este análisis? El tema propuesto aporta de manera significativa al campo de los estudios de literatura feminista, al ofrecer un análisis semiótico del poemario que visibiliza el cuerpo femenino como signo de resistencia. Este enfoque no solo enriquece la producción académica en torno a la literatura ecuatoriana contemporánea, sino que incorpora perspectivas lingüísticas y discursivas que amplían su impacto académico, social y cultural. Asimismo, busca visibilizar la problemática del feminicidio desde una perspectiva simbólica, y valorar las voces poéticas femeninas de nuestro país, contribuyendo a la construcción de una memoria colectiva contra la violencia de género en Ecuador.
Los feminicidios y la violencia contra las mujeres constituyen problemáticas urgentes en la actualidad. Por ello, consideramos que la importancia de estudiar la literatura feminista —y, en particular, Cuerpo Presente— radica en que el arte permite formular críticas sociales, generar sensibilización y promover conciencia colectiva frente a la violencia de género. Este enfoque también fortalece el corpus de la literatura ecuatoriana contemporánea, integrándola a lecturas semióticas que propician el pensamiento crítico y reflexivo. En este trabajo se analiza cómo el poemario Cuerpo Presente, de Siomara España, construye una representación del cuerpo femenino como territorio de resistencia, a partir de una lectura semiótica, discursiva y performativa basada en la teoría de la performatividad del género de Judith Butler.
Este artículo aborda las teorías que sustentan dicha propuesta. Como eje central se revisa la noción de performatividad de género, desarrollada por Judith Butler en Bodies that matter (1993), donde sostiene que el género es una construcción repetitiva que produce la apariencia de naturalidad mediante la reiteración de normas sociales. Esta perspectiva se articula con el análisis de Cuerpo Presente, pues la obra de España reescribe el género como una práctica en constante disputa, desestabilizando la idea de naturalidad impuesta por el orden social. En esta clave interpretativa, los cuerpos se inscriben como archivos de experiencias violentas, y su materialidad se convierte en un espacio desde el cual es posible ejercer poder, memoria y resistencia.
Materiales y métodos
Por un lado, se adopta un enfoque cualitativo, pues este permite analizar significados, símbolos y discursos presentes en el poemario sin recurrir a mediciones cuantitativas. Como señalan Hernández-Sampieri et al. (2021), el enfoque cualitativo busca comprender los fenómenos desde la perspectiva de los participantes mediante la exploración profunda de significados, metáforas, relaciones y contextos. En esta línea, se pretende examinar cómo el lenguaje poético construye sentidos en torno al cuerpo, el dolor y la violencia. La investigación es de carácter documental–interpretativo, ya que parte del análisis textual y del diálogo con diversas fuentes. Arias (2012) indica que este tipo de investigación permite estudiar textos de manera sistemática para comprender y reconstruir el sentido de los fenómenos culturales desde una mirada crítica y contextualizada.
Por otra parte, la hermenéutica también forma parte del enfoque metodológico. Según Gadamer (2016), la investigación hermenéutica busca comprender los significados que subyacen en los textos y discursos culturales, considerando los contextos históricos y sociales en los que estos se producen. Desde esta perspectiva, se interpretará cómo la poesía transforma el dolor en resistencia y cómo emplea recursos semióticos; tal lectura exige un análisis profundo del texto. Para ello, se recurre a la técnica de análisis textual-literario, pues, como afirma Calles (1997, citando a Jauss), la lírica es capaz de “crear el mundo, tomando como motivo una situación cotidiana que le sirve de pretexto… de manera que el motivo ocasional —en virtud de las transformaciones de la forma lingüística— alcanza una nueva significación” (p. 9).
El estudio se organiza de manera progresiva, avanzando de lo general a lo particular. En primer lugar, se desarrolla la fundamentación teórica, que contextualiza la investigación en los marcos latinoamericano, sudamericano y ecuatoriano, para luego centrar la atención en la autora Siomara España y su poemario Cuerpo Presente (2022). En segundo lugar, se abordan las variables de investigación, junto con la contextualización de la obra y las principales reseñas críticas. Posteriormente, se presenta un análisis semiótico sustentado en la teoría de la performatividad del género de Judith Butler (1993), como eje conceptual.
De esta manera, se desarrolla un análisis crítico-literario del poemario, seleccionando y examinando pasajes específicos de Cuerpo Presente que permiten comprender cómo se construye la resignificación del cuerpo femenino. Estos fragmentos se articulan con la teoría butleriana, lo que permite evidenciar la performatividad del género en el discurso poético y su función frente a la violencia contra la mujer. Finalmente, se presentan las conclusiones, donde se sintetizan los aportes teóricos y literarios alcanzados, destacando la relevancia de la corporeidad femenina como territorio de resistencia, así como el valor del lenguaje poético de España como acto de memoria y subversión.
Resultados y discusión
Cartografía del dolor y la denuncia: contextualización del libro Cuerpo Presente en la escritura femenina
La literatura latinoamericana se ha configurado como un espacio para la resistencia, la memoria y la denuncia, permitiendo comprender la violencia estructural que atraviesa la región. Como afirma Lucero (2024), “la literatura no sustituye el trabajo esmerado por obtener y sistematizar una gran cantidad de datos; por el contrario, es la clave interpretativa de la violencia latinoamericana, pues nos permite conectar lo visible —los datos— con lo invisible —la experiencia—”. Obras como Pedro Páramo, de Juan Rulfo, revelan la violencia estructural del México posrevolucionario mediante el retrato del abuso de poder, la deshumanización y las dinámicas sociales que configuran el conflicto.
Por su parte, la literatura feminista sitúa en el centro las experiencias de las mujeres y su confrontación con las estructuras de poder. Como señala Vivero Marín (2016), la teoría literaria feminista articula lo estético con lo social, integrando lenguaje, estructuras y recursos retóricos como parte de una lectura crítica del género. Este enfoque evidencia cómo la literatura funciona no solo como reflejo, sino como herramienta de transformación social, al cuestionar y reconfigurar las representaciones tradicionales del cuerpo, la identidad y la experiencia femenina. En las últimas décadas, diversas autoras y teóricas han mostrado cómo la literatura puede desafiar el orden patriarcal y abrir nuevas posibilidades de subjetividad.
En este sentido, la crítica literaria feminista no se limita a estudiar lo que narran los textos, sino que indaga cómo estos modelan nuestra manera de comprendernos y situarnos en el mundo. De acuerdo con Domínguez (2022), los modos de leer desde perspectivas feministas se articulan con posiciones de sujeto y formas de subjetivación, lo que politiza la lectura y transforma las identidades a través del diálogo con la literatura. Por ello, resulta necesario considerar las experiencias de lectoras y lectores al acercarse a un texto. La literatura —como recuerda Lucero (2024)— permite vincular lo visible con lo invisible, lo cuantificable con aquello que se vive en la sensibilidad y en la memoria.
En Ecuador, la producción literaria femenina ha adquirido una presencia significativa en las últimas décadas, impulsada por la necesidad de visibilizar la violencia de género y resignificar sus experiencias. En este escenario, Siomara España ocupa un lugar central dentro de la literatura contemporánea, reconocida tanto por críticos nacionales como extranjeros. Para Vallejo (2023), Cuerpo Presente convierte los sucesos criminales —“asesinatos que desgarran el espíritu”— en una poesía de profunda intensidad estética.
La obra se configura como un proyecto literario que explora el cuerpo femenino desde la violencia, concibiéndolo como territorio que busca emanciparse. Su escritura formula una crítica al contexto social ecuatoriano y latinoamericano.
Asimismo, la poeta argentina Mercedes Roffé (citada en Vallejo, 2023) considera que Cuerpo Presente “se inscribe en una tradición que remite a Gottfried Benn y su poemario Morgue (1912)”, donde la mirada forense expone la crudeza física y social de la realidad. Roffé añade que la obra de España “cumple con uno de los cometidos de la escritura: hablar con las ausentes”. Esta afirmación se refleja en cada verso del poemario, donde los cuerpos violentados adquieren voz a través de la enunciación poética. España encarna estas experiencias y asume el desafío ético y estético de hablar desde las víctimas.
El eje central de este estudio se sitúa en el análisis semiótico del poemario. La elección de este enfoque surge de la necesidad de comprender cómo el lenguaje poético empleado por Siomara España articula un discurso de resistencia frente a la violencia ejercida sobre el cuerpo femenino. Desde la performatividad del género propuesta por Butler (1993), el lenguaje no solo describe la realidad, sino que la produce y la transforma. En este sentido, el poemario no se limita a representar el dolor y la violencia, sino que reconfigura el cuerpo como un espacio político y de memoria. La perspectiva lingüística permite cuestionar y analizar en profundidad el discurso que sostiene esta significación.
Asimismo, la semiótica permite identificar los signos poéticos vinculados al cuerpo femenino e interpretar su función dentro de un sistema de significación inscrito en lo social y lo político. Como disciplina del estudio de los signos, ofrece un marco para comprender cómo los elementos literarios operan como símbolos que transmiten significados culturales. Para Eco (1976), el texto literario constituye un campo de significación donde cada elemento puede interpretarse como un signo que remite a una realidad más amplia. Complementariamente, la teoría feminista aporta una mirada crítica que cuestiona las representaciones tradicionales de género y las estructuras patriarcales que atraviesan la literatura.
La teoría de la performatividad del género propuesta por Judith Butler sostiene que el género se construye a través del lenguaje y los actos reiterados que lo producen. En Bodies That Matter: on the Discursive Limits of Sex (1993), Butler plantea que el género no constituye una esencia fija, sino un efecto discursivo generado por prácticas repetitivas que regulan y delimitan lo que se entiende como realidad. Esta perspectiva dialoga estrechamente con Cuerpo Presente, pues en el poemario el cuerpo femenino se construye discursivamente como territorio de resistencia. Los poemas no solo representan la violencia, sino que performan un acto de denuncia, inscribiendo en el lenguaje la memoria del cuerpo violentado.
En esta línea, Cuerpo Presente puede leerse como una reinterpretación crítica de la tradición literaria que ha representado históricamente el cuerpo femenino desde perspectivas patriarcales. Siomara España subvierte estas miradas y reivindica el cuerpo como un acto político y simbólico, dotándolo de voz y agencia. En consonancia con esto, Castro-Klarén (1988) sostiene que la escritura de las mujeres busca “recuperar, es decir, inventar un cuerpo, una historia, un pasado, un presente y un futuro para el sujeto femenino en la literatura” (p. 15). Así, el poemario constituye una aportación significativa a la literatura feminista contemporánea, pues, mediante un enfoque semiótico, permite una lectura profunda de tensiones, resistencias y resignificaciones del cuerpo femenino. La obra no solo visibiliza las problemáticas de género, sino que invita a repensar el cuerpo como espacio de poder, identidad y memoria, en diálogo con los postulados del feminismo crítico y la semiótica literaria.
Análisis crítico. El cuerpo como prueba: lectura de la violencia y la resistencia en Cuerpo Presente
El poemario Cuerpo Presente, de Siomara España, presenta el cuerpo femenino como un espacio que siente, resiste y denuncia frente a una sociedad marcada por la impunidad. En esta lectura, el cuerpo no se concibe únicamente como superficie física, sino como un territorio que reclama reconocimiento, libre de estereotipos y miradas reductoras. Entendemos el cuerpo como una voz que interpela a quienes, en algún momento, han experimentado la violencia. Desde la perspectiva investigativa, este trabajo busca evitar que esas voces sean nuevamente silenciadas, y propone analizar cómo la escritura de España encarna la experiencia de las víctimas y las devuelve al espacio público mediante la palabra poética.
Este análisis propone leer los poemas desde la idea del cuerpo como un lenguaje que habla. Para ello se retoman los planteamientos de Judith Butler, quien en Bodies That Matter: on the Discursive Limits of Sex (1993) —y en su traducción española Cuerpos que importan (Paidós, 2002)— sostiene que el género no es una esencia natural, sino una construcción social regulada por normas que se materializan mediante actos reiterados. Desde esta perspectiva, la poesía de España permite comprender el cuerpo femenino como signo de resistencia frente al orden patriarcal. La hipótesis que guía este estudio plantea que Cuerpo Presente funciona como un acto performativo, en tanto otorga voz y presencia a los cuerpos de las mujeres, rompe el ciclo del silencio y visibiliza la violencia que han sufrido.
Este estudio se organiza en tres ejes de análisis. El primero, performatividad y norma, examina cómo la violencia ejercida contra las mujeres opera como mecanismo de castigo para quienes desafían las normas de género. El segundo, reiteración subversiva, muestra cómo la repetición de nombres, escenas e imágenes en el poemario cumple una función de visibilización crítica, permitiendo a las y los lectores interrogar la violencia. El tercer eje, reconstrucción de subjetividades, se centra en los poemas donde las víctimas hablan en primera persona, recuperando su voz, su historia y su presencia simbólica. Finalmente, el análisis incorpora artículos periodísticos sobre violencia en Ecuador, estableciendo un diálogo entre la realidad social y su representación poética.
Cuerpo Presente, de Siomara España, surge tras “una investigación de seis años” en la cual la autora revisó crónicas periodísticas, entrevistas y testimonios reales de feminicidios y transfeminicidios ocurridos en Ecuador (UARTES, 2022). Durante el lanzamiento del libro, España explicó que su motivación principal fue transformar estos hechos en un acto poético que preserve la memoria de las víctimas, otorgando voz a mujeres cuyas historias han sido relatadas de forma fragmentaria en los medios de comunicación. En esta línea, Manzano (como se citó en Universidad de las Artes, 2022) describe la obra de España del siguiente modo:
“Hace camino textual al revelar las tragedias que vivieron en carne propia las mujeres que conforman ese carrusel de muerte, acompañado de una música de fondo impregnada del salino flujo de la nostalgia. La voz poética, con la melancolía de una rapsoda griega, ubica su discurso en el canon de la literatura clásica” (Manzano, como se citó en Universidad de las Artes, 2022).
Esta descripción evidencia cómo Cuerpo Presente transfigura el dolor de las víctimas en un discurso poético performativo, que supera el registro periodístico y otorga presencia, voz y dimensión estética a la memoria de las mujeres asesinadas. En otra declaración recogida por la Universidad de las Artes (2022), España señala que buscó referentes poéticos sobre feminicidio y, al no encontrarlos, comprendió que debía iniciar el proyecto desde cero. La autora describe su proceso creativo como largo y discontinuo, especialmente durante la pandemia: “Fue un proceso muy largo y de pausas prolongadas; había momentos en que no podía continuar con el libro debido a lo que sucedía a mi alrededor” (España, como se citó en Universidad de las Artes, 2022).
Tras la contextualización, es necesario describir la estructura del libro. Cuerpo Presente se organiza en tres secciones principales: “Crónica”, “Horizontalidad del cuerpo” y “Verticalidad del cuerpo”. Cada una presenta un conjunto de poemas que dialogan con noticias reales, las cuales anteceden a los textos y sitúan al lector en el marco de cada caso. El lenguaje del poemario se caracteriza por metáforas, símbolos y alusiones que permiten a la voz poética identificarse con las víctimas y construir un sentido de colectividad en el dolor. Esto se evidencia en versos como: “Soy todas las mujeres de esta orilla / soy todas sus mujeres muertas”, perteneciente a la sección “Crónica”. El “yo” lírico habla desde la experiencia de la muerte como escape al sufrimiento, e incorpora nombres como Diana, María Mercedes, Lisbeth o Rocío, asumiendo sus historias y dándoles presencia mediante la palabra poética.
Performatividad y norma
Una de las preguntas centrales en torno a la violencia de género es cómo ciertos actos se naturalizan hasta convertirse en prácticas socialmente aceptadas. En este primer eje, retomamos las reflexiones de Butler (2002), quien sostiene que el género no constituye una esencia natural, sino una práctica regulada y reiterada por normas sociales. Butler afirma que “la performatividad debe entenderse como la práctica reiterada y referencial mediante la cual el discurso produce los efectos que nombra” (p. 18). Esta noción permite comprender cómo la repetición de actos cotidianos otorga al género una apariencia de naturalidad. Al mismo tiempo, dicha repetición opera como mecanismo de sanción, castigando a quienes transgreden las normas establecidas.
Butler (2002) profundiza en esta idea al afirmar que “el sexo es una de las normas mediante la cual “uno” puede llegar a ser viable, una norma que califica al cuerpo para toda la vida dentro de la esfera de la inteligibilidad cultural” (p. 19). De este modo, desde el nacimiento el individuo es inscrito en un marco normativo que determina qué cuerpos resultan reconocibles o “inteligibles”. El sexo opera, entonces, como un regulador social que delimita quiénes son aceptados y quiénes quedan fuera de la categoría de lo humanamente legible.
En Cuerpo Presente, esta dinámica se evidencia con claridad en el poema “Cuchillo”, donde se recrea el femicidio de Diana Carolina en Ibarra. La violencia actúa aquí como sanción social contra el cuerpo femenino que decide romper con una relación agresiva. La noticia que antecede al poema señala: “Diana Carolina había sido maltratada varias veces… Ella había pedido ayuda. Por ese motivo se había separado de su conviviente… quien la noche del sábado la acuchilló en el centro de Ibarra, a vista de policías y transeúntes…” (como se citó en Cuerpo Presente, 2022, p. 28). En el poema, la voz femenina confronta la violencia y la disolución de su identidad. Desde el verso inicial —“Sin culpa voy/ pálida al reflejo de la hoja”—, España presenta el cuchillo como un elemento dual: arma mortal y espejo que devuelve la imagen de un yo fragmentado.
Esta dualidad simboliza cómo el cuerpo femenino puede ser dañado y desestructurado en sus dimensiones física, emocional y social. Butler (2002) sostiene que el género no se hereda, sino que se construye mediante acciones y expectativas normativas. En “Cuchillo”, la mujer enfrenta una situación en la que su identidad —e incluso su maternidad— es anulada. Versos como “y yo ya no soy yo/ blanca hoja del costado de mi herida” expresan la desaparición del yo, dejando un cuerpo marcado por la violencia. Este mecanismo refleja cómo la sociedad determina qué cuerpos importan y cuáles quedan relegados a la invisibilidad.
El verso “La voz no nata de mi hijo se une al griterío” no solo alude a la pérdida de un hijo, sino que encarna un dolor indecible, imposible de nombrar en el ámbito social. Del mismo modo, “la mano de un gendarme se queda en intención de viento” representa a instituciones incapaces de proteger, lo que perpetúa la impunidad. El uso de guiones, silencios y versos breves refuerza la fragmentación del yo poético. Desde la perspectiva de Butler, estos actos sobre el cuerpo inciden directamente en la constitución de la identidad, la cual, tras la violencia sistemática, se fractura hasta el punto de “no ser vista” como madre, mujer o sujeto.
Para profundizar en esta idea, Butler introduce el concepto de “abyección”, el cual “designa aquellas zonas ‘invivibles’, ‘inhabitables’ de la vida social pobladas por quienes no gozan de la jerarquía de los sujetos” (Butler, 2002, p. 20). Con este término, la autora señala que quienes no se ajustan a las normas establecidas se convierten en sujetos abyectos, es decir, cuerpos excluidos o expulsados del orden social. Este planteamiento refuerza lo expuesto en el primer eje respecto a los mecanismos de sanción y marginalización. A esta discusión se suma el poema “Vidrio”, que se analiza a continuación:
VIDRIO
Un diamante imperfecto
Atraviesa el hilo de mi voz
zurce la melodía de lo andado
entre las cuerdas bucales
cortadas por el vidrio
-degollada en falso altar de piedra-
en la pupila de sus ojos
leo el odio
Su castigo por soñar tan alto
Este poema explora de manera intensa el dolor, la traición y las consecuencias de tener aspiraciones elevadas. El “Vidrio” es la metáfora central del poema. El vidrio es un material transparente y hermoso descrito en el primer verso como “Un diamante imperfecto”, que también lastima y es peligroso. “Atraviesa el hilo de mi voz” es una expresión que describe que la voz poética quiere expresarse, pero esa capacidad es dañada y cortada por el vidrio. Los siguientes versos “/zurce la melancolía de lo andado/ entre las cuerdas bucales/ cortadas por el vidrio”, describen la pérdida de la capacidad de hablar o contar su historia. Esto representa el silencio forzado y la incapacidad de expresar su dolor. La idealización hacia su pareja y la traición percibida en “-degollada en falso altar de piedra-”. Este verso es el más violento y simbólico porque describe el ideal de una relación “perfecta”, pero tras el acto violento esa idealización se esfumó y resultó ser falso terminando como un acto de traición fatal.
Retomando la teoría de Butler, en este caso el femicidio de la víctima es resultado de un castigo, y es interesante como Siomara lo describe en el poema. La voz poética mira a quién la hirió y lo describe en el siguiente verso “en la pupila de sus ojos/ leo el odio”, y entiende la causa de la agresión “Su castigo por soñar tan alto”, la idea que transmite es clara, al aspirar grandes cosas es castigada con la muerte; el dolor no es accidental, sino intencional. Este poema nos muestra cómo las normas de la sociedad son impuestas de manera radical y el femicidio es en este sentido se convierte en una forma de castigo por no seguir los ideales o las normas impuestas en la sociedad. De esta manera, Cuerpo Presente muestra cómo los feminicidios siguen no son hechos aislados, sino formas en las que la sociedad castiga para mantener normas de género. España hace una denuncia hacia estas normas que limitan y controlan el cuerpo de las mujeres y de quienes no encajan en lo esperado.
Reiteración subversiva
En este segundo eje, se analiza cómo España utiliza la reiteración no solo para evidenciar que el género se construye a partir de normas repetidas, sino también para desestabilizar la indiferencia social y resignificar la memoria de las víctimas. Retomando a Butler (2002), la identidad no es esencial ni fija, sino que se produce mediante actos reiterados: “la construcción es un proceso de reiteración mediante el cual llegan a emerger tantos ‘sujetos’ como actos” (p. 28). Así, los gestos y normas que se repiten participan en la configuración del sujeto. En Cuerpo Presente, esta repetición se vuelve un acto subversivo, pues la poeta convierte los nombres, imágenes y voces reiteradas en una memoria colectiva que desafía el olvido.
Butler profundiza esta idea al señalar que “la construcción es un proceso temporal que opera a través de la reiteración de normas; en el curso de esta reiteración el sexo se produce y, a la vez, se desestabiliza” (2002, p. 29). Esto implica que el sexo y el género no son entidades estables, sino efectos de normas que se reproducen continuamente. No obstante, la repetición nunca es perfecta: su fallo abre espacio para la resistencia, posibilitando la transformación del orden normativo. Cuerpo Presente encarna de manera notable esta dinámica, pues mediante la repetición de nombres, cuerpos y escenas, España desarticula la norma y expone la violencia estructural que intenta sostenerla.
En Cuerpo Presente esto se hace visible principalmente en dos poemas “Crónica” y “Pavimento” que del mismo son analizados a continuación:
CRÓNICA
Bajo este suelo orillado de agua
una crónica
continua turbación en tinta roja
u
n
p
o
e
m
a
escrito en las paredes
de
Urbe Mortis
Soy todas las mujeres de esta orilla
soy todas sus mujeres muertas
un espejo roto
que refleja el mar de las ahogadas
canto y escribo
en los pedazos
en las aceras encendidas de la ira
ya sin lumbre
ya sin nombre
En este poema la voz lírica es importante en su construcción por que el “yo lírico” no es quien solo observa lo que sucede, sino se trasforma en una entidad que encarna o sume una identidad colectiva y sufre por las víctimas. Esto latente en sus versos” Soy todas las mujeres de esta orilla/ soy todas sus mujeres muertas.” Siomara utiliza esta figura de sinécdoque, convirtiéndose en una testigo que vive y siente el dolor y lo convierte en memoria de las víctimas. El dolor que siente es registrado “canto y escribo”, se convierte en una cronista que comparte ese dolor y desea transmitirlo como testigo de la injusticia dando voz a quienes no la tienen. Existe una fragmentación de palabras y letras que sugieren la continuidad del dolor:
u
n
p
o
e
m
a
La disposición gráfica obliga al lector a detenerse y a experimentar la lentitud, pausa y la caída. Se puede considerar como la representación de la fragmentación de la vida de las víctimas. La citación de “Urbe Mortis” interpretada como “Ciudad de la Muerte” aporta al poema como una inscripción funeraria. La reiteración de los actos de violencia, en este caso como los feminicidios que no quieren ser visibilizados por la sociedad es lo que construye un nuevo sujeto poético, “el discurso de la ‘construcción’… es un proceso de reiteración mediante el cual tanto los ‘sujetos como los ‘actos’ llegan a aparecer.” (Butler, 2002, p. 28). Lo que quiere decir la autora es que el “yo” plural no existía con anterioridad; surge y aparece como la conciencia colectiva de las víctimas. La repetición de la tragedia en el verso es un acto que da lugar a la existencia de la voz que hace una denuncia.
Por otra parte, la sección “Crónica” desarrolla un proceso de desidentificación colectiva, en el sentido propuesto por Butler, al rechazar la categoría de “víctima anónima” asignada socialmente a las mujeres asesinadas. Como sostiene Butler (2002), “tales desidentificaciones colectivas pueden facilitar una reconceptualización de cuáles cuerpos importan” (p. 21). Cuando la voz poética declara “Soy todas las mujeres de esta orilla”, el poemario restituye identidad y agencia a quienes han sido reducidas al anonimato. De esta manera, España subvierte la norma que confina a las mujeres a “ciertas funciones sociales… y al terreno estrictamente reproductivo” (Butler, 2002, p. 62), proponiendo el cuerpo femenino como un territorio político en disputa.
Butler señala que la reiteración no solo produce sujetos, sino que también construye verdad y genera significados políticos. Esto se observa con claridad en el poema “Pavimento”, donde la repetición del verso “todas las muertes son mi muerte” opera como un gesto de memoria que desafía el borramiento social. Como indica Butler (2002), “que esta reiteración sea necesaria es señal de que la materialización nunca está del todo completa” (p. 29). Es decir, la insistencia en el tema de la muerte evidencia que la tentativa normativa de convertir estos cuerpos en “cosas olvidables” fracasa. La repetición poética revela la inestabilidad del sistema, y a la vez, se convierte en un dispositivo para sostener la memoria colectiva frente a la violencia.
El poema también expresa una lucha por recuperar la voz, cuando el yo lírico aspira a convertir su palabra en “una nueva canción para negarte”, gesto que simboliza la ruptura con el silencio impuesto. Versos como “Para escaparme de esta hoguera / aceptar ya no los golpes” revelan la decisión de resistir y abandonar la violencia. Butler (2002) sostiene que “no hay poder que actúe, sino solo una actuación reiterada que es poder en su persistencia e inestabilidad” (p. 21). Bajo esta premisa, la insistencia de España en reinscribir la tragedia de los feminicidios funciona como un acto performativo que interrumpe la norma del olvido. La repetición poética opera, así como una estrategia de resistencia que mantiene viva la memoria y desestabiliza la indiferencia social.
Reconstrucción de subjetividades
El tercer eje, Reconstrucción de subjetividades, se enfoca en el proceso de volver a nombrar: recuperar el “yo negado” que la violencia intenta suprimir. Los poemas analizados buscan restaurar vida, historia e identidad a las víctimas, trascendiendo la lógica del feminicidio. Butler (2002) sostiene que “el ‘yo’ no precede ni sigue al proceso de generización, sino que surge únicamente dentro de las relaciones de género” (p. 25), lo que evidencia que la identidad femenina no es innata, sino resultado de normas sociales. En este sentido, el feminicidio puede leerse como un intento de la norma por anular a quienes desafían o interrumpen dichas expectativas.
En el poema “Almohada”, esta dinámica se hace evidente tras la crónica del feminicidio de María Mercedes, madre de tres niños, víctima de estrangulamiento (España, 2022, p. 30). La violencia intenta borrar su identidad, pero la voz poética reconstruye un nuevo “yo” mediante los lazos comunitarios: “María Mercedes / gritan mis vecinas / clamando por mi cuerpo” (p. 31). La memoria colectiva restaura la identidad negada por la violencia.
Varios poemas revelan una idealización del agresor, fenómeno que Freud (1914) define como la tendencia engrandece psíquicamente al objeto amado. La violencia fractura esta idealización, produciendo un colapso doloroso del vínculo. Versos como “–voy– / traicionada por el peso de una fe con nombre” expresan la caída del ideal y la toma de conciencia posterior al daño. La voz poética asume el engaño y el peso simbólico de la traición.
Así, el tercer eje no solo expone el intento de borramiento identitario, sino también la capacidad de la poesía para restituir humanidad y dignidad a las víctimas. Butler (2002) recuerda que son las normas sociales las que determinan quién merece ser reconocido como “humano” (p. 25). Frente a este marco, Cuerpo Presente devuelve nombre, historia y presencia a quienes fueron despojadas de reconocimiento y derechos.
En “Tijeras”, la reapropiación identitaria se hace explícita: “encontré al fin el pan en las tijeras / veinte años que se anudan a las sienes” (España, 2022, p. 48). El yo poético recupera ocupación, dignidad y humanidad. La denuncia institucional aparece en: “apenas un informe de peritaje / ignorada por no ser / por ser / distinta / confrontada / mala”, donde se evidencia la deshumanización y la justificación moral del feminicidio.
La figura de la mujer trans en el poemario encarna la noción de abyección de Butler (2002): “una matriz excluyente que requiere la producción de seres abyectos” (p. 19). Su cuerpo desafía el binario hombre/mujer, por lo que el sistema normativo intenta expulsarlo de la inteligibilidad. La violencia aparece como mecanismo para negar su identidad y decidir qué vidas merecen duelo y cuáles no.
Finalmente, esta reconstrucción del “yo” es colectiva, pues constituye un acto de resistencia contra el olvido. En “Árbol”, la voz poética declara convertirse en “un árbol / de los pájaros / sin dueño”, imagen que simboliza autonomía, ruptura con la propiedad patriarcal y emancipación subjetiva. La memoria colectiva redefine qué cuerpos importan.
El cuerpo violentado trasciende al convertirse en símbolo de resistencia y en fundamento de una memoria común. Tal como afirma Butler (2002), “las desidentificaciones colectivas facilitan una reconceptualización de cuáles cuerpos importan” (p. 21). Cuerpo Presente recupera las identidades negadas y se erige como una obra que articula denuncia, memoria colectiva y humanidad, más allá de las cifras y el olvido.
Dimensión intermedial
Uno de los elementos centrales de Cuerpo Presente es su dimensión intermedial, definida por la interacción entre dos registros discursivos: la poesía y la crónica periodística. Esta articulación no es un recurso secundario, sino parte esencial de la estética y la ética del poemario. Los textos de España se inscriben en la poesía documental, entendida como un “texto que cita o reproduce documentos, testimonios o declaraciones no redactadas por el poeta, pero en los que este reconoce un uso trascendente del lenguaje” (Pincheira, 2021). En el libro, esta función documental se evidencia en las crónicas que anteceden a cada poema, anclando la escritura en una realidad social verificable. Para el lector, estos fragmentos periodísticos indican que la obra no surge de la ficción, sino de un archivo real de violencia. España transforma la noticia fría en una conciencia lírica, un llamado ético que exige respuesta.
La crónica periodística se inscribe en el terreno de los hechos y de la historia; en cambio, la poesía —como recuerda Pulido Herráez (2025)— trabaja desde la memoria, entendida como la capacidad de resaltar subjetividades, emociones y afectos asociados a un suceso. Las notas de prensa presentes en Cuerpo Presente registran con precisión datos como el arma homicida, el nombre de la víctima, el lugar del crimen y el vínculo con el agresor. España utiliza estos elementos como material base para construir poemas que intensifican la dimensión ética, afectiva y política del acontecimiento. Su proceso creativo, que tomó seis años, consistió en seleccionar y transformar casos reales de feminicidios en Ecuador en un archivo poético de resistencia. La yuxtaposición entre crónica y lírica —inusual en la poesía ecuatoriana— otorga al libro un carácter singular y profundamente innovador.
Esta dimensión intermedial permite además leer el poemario como una declaración política, visible en la fragmentación de la voz, en la disposición de los versos, en los cortes abruptos y en la yuxtaposición de registros. Como afirma Peraza (2018), “son los elementos formales y las poéticas concretas los que definen la participación y la toma de posición en un debate”. España elige construir un contraarchivo poético, un dispositivo que se opone al olvido y que transforma los hechos violentos en memoria activa. Cuerpo Presente adopta así una postura política explícita: desde la estética honra a las víctimas y convoca al lector a integrarse en una ética de resistencia y de memoria.
Conclusiones
El análisis desarrollado a lo largo de los tres ejes temáticos permite comprender que Cuerpo Presente supera la noción de poemario testimonial para configurarse como un proyecto político y performativo. Desde el inicio, la teoría de la performatividad de género de Judith Butler ha permitido examinar cómo la obra de España visibiliza, subvierte y reapropia los cuerpos de las víctimas. Cuerpos que importan: Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo” (Butler, 2002) constituye una herramienta teórica clave para demostrar que el poemario articula un discurso performativo profundo, con potencial para futuros estudios de género y para la concientización social sobre la violencia feminicida, problemática que afecta a mujeres en todo el mundo.
En síntesis, el primer eje, performatividad y norma, evidenció que la violencia opera como castigo para quienes transgreden los roles de género establecidos, mientras que la poesía convierte ese castigo en denuncia social. El segundo eje, Reiteración subversiva, demostró que la repetición de nombres, imágenes y escenas no reproduce la violencia, sino que la convierte en una práctica de memoria colectiva que confronta la normalización del feminicidio. Finalmente, el tercer eje, Reconstrucción de subjetividades, reveló que los poemas restituyen a las víctimas su voz, dignidad y humanidad mediante la creación de identidades simbólicas resistentes al olvido y la fragmentación.ç
Los hallazgos críticos permiten identificar tres funciones principales de Cuerpo Presente, todas sostenidas en la teoría butleriana: (1) visibilización, al hacer presentes los cuerpos borrados por el sistema; (2) subversión, al desestabilizar las normas que justifican la violencia; y (3) reapropiación, al devolver a las víctimas su identidad, su voz y su cuerpo. En conjunto, estas funciones convierten el poemario en una denuncia colectiva. Este estudio demuestra que la teoría de Butler constituye una herramienta pertinente para el análisis de la poesía latinoamericana contemporánea. La obra de España enseña que el arte puede fundar espacios de resistencia frente a la violencia feminicida, aportando no solo a la literatura, sino también a los debates sociales y políticos sobre memoria, género y justicia en América Latina.
Referencias
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