EL ROL DE LA FAMILIA EN EL PROCESO DE ALFABETIZACIÓN  

THE ROLE OF THE FAMILY IN THE LITERACY PROCESS

 

Felipe Eduardo Rivadeneira Moreno1*

1 Estudiante de la Maestría en Educación Básica. Universidad Técnica de Cotopaxi. Extensión de Pujilí. Ecuador. ORCID: https://orcid.org/0009-0000-0720-0249. Correo: felipe.rivadeneira2600@utc.edu.ec

 

Melquiades Mendoza Pérez2

2 Docente Investigador. Universidad Técnica de Cotopaxi. Extensión de Pujilí. Ecuador. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6636-2608. Correo: melquiades.mendoza@utc.edu.ec

 

 

* Autor para correspondencia: felipe.rivadeneira2600@utc.edu.ec


 


Resumen

La presente investigación analiza el rol de la familia como agente transformador en el proceso de alfabetización de jóvenes y adultos en contextos de escasos recursos del cantón Pujilí, Ecuador. Fundamentado en la teoría sociocultural de Vygotsky y el concepto del hogar como primer "espacio letrado", el estudio examina cómo las interacciones cotidianas influyen en el aprendizaje más allá de las aulas. Bajo un enfoque metodológico mixto y un diseño descriptivo-explicativo, se aplicaron entrevistas, grupos focales y encuestas a una muestra no probabilística de 29 familias y 30 estudiantes adultos. Los hallazgos revelan que, si bien barreras estructurales como la pobreza y las jornadas laborales extenuantes limitan la participación escolar tradicional, las familias ejercen un andamiaje crucial a través de prácticas funcionales y la tradición oral. Cuantitativamente, se demostró una fuerte correlación positiva entre el apoyo emocional familiar y la permanencia en los programas educativos, actuando el afecto como un factor protector contra la deserción y potenciador de la autoeficacia. Se concluye que la colaboración escuela-familia es indispensable, pero requiere revalidar las prácticas letradas domésticas existentes en lugar de imponer modelos escolares. Finalmente, se proponen estrategias culturalmente pertinentes, como microlecciones móviles y horarios flexibles, para integrar la alfabetización con la realidad socioeconómica de la comunidad.

 

Palabras clave: familia; proceso de alfabetización; rol

 

Abstract

This research analyzes the role of the family as a transformative agent in the literacy process of young people and adults in low-income contexts in the Pujilí canton of Ecuador. Based on Vygotsky's sociocultural theory and the concept of the home as the first "literate space," the study examines how everyday interactions influence learning beyond the classroom. Using a mixed-methods approach and a descriptive-explanatory design, interviews, focus groups, and surveys were administered to a non-probability sample of 29 families and 30 adult learners. The findings reveal that, while structural barriers such as poverty and grueling work schedules limit traditional school participation, families provide crucial support through functional practices and oral tradition. Quantitatively, a strong positive correlation was demonstrated between family emotional support and retention in educational programs, with affection acting as a protective factor against dropout and enhancing self-efficacy. It is concluded that school-family collaboration is essential, but requires reaffirming existing home literacy practices rather than imposing school models. Finally, culturally relevant strategies, such as mobile.

 

Keywords: family; literacy process; role


 

Fecha de recibido: 11/10/2025

Fecha de aceptado: 22/12/2025

Fecha de publicado: 15/01/2026     

           

 

Introducción

La alfabetización no debe comprenderse como un proceso aislado que se limita a las aulas, sino como un fenómeno social profundamente arraigado en las interacciones cotidianas del entorno familiar. No obstante, en contextos de escasos recursos, la participación de la familia en este proceso suele verse fracturada por barreras estructurales —como la pobreza, jornadas laborales extenuantes o bajos niveles de escolaridad previa— y por imaginarios sociales que delegan la responsabilidad educativa exclusivamente a la institución escolar (UNESCO, 2020). Esta desconexión afecta negativamente el desarrollo de habilidades lectoescritoras en la niñez y, paralelamente, obstaculiza la permanencia de los adultos en programas de educación compensatoria, perpetuando ciclos intergeneracionales de exclusión educativa.

La literatura especializada conceptualiza al hogar como el primer "espacio letrado", el escenario donde se cimientan las bases cognitivas y emocionales para el aprendizaje (Mendive et al., 2020). Desde la teoría sociocultural de Vygotsky (1978), la familia ejerce el rol del "otro más capaz", guiando al aprendiz a través de su Zona de Desarrollo Próximo mediante el andamiaje. Esta mediación resulta crítica en entornos vulnerables, donde la institución educativa, por sí sola, enfrenta dificultades para compensar las desigualdades de partida.

Estudios recientes en América Latina han reafirmado el impacto del involucramiento familiar, tanto en la alfabetización temprana como en la andragogía (educación de adultos). Investigaciones en zonas rurales demuestran que las familias, incluso aquellas con baja escolaridad formal, pueden potenciar el desarrollo lector mediante la tradición oral, la narración de historias y la valoración de la escritura en la vida diaria (CEPAL, 2021). De hecho, se ha evidenciado que un ambiente estimulante en el hogar puede llegar a ser un predictor del rendimiento lector más potente que el estatus socioeconómico per se.

En el ámbito específico de la educación de jóvenes y adultos, el soporte socioemocional es determinante. Diversos análisis sobre deserción escolar en la región andina sugieren que el apoyo logístico y afectivo de la red familiar es el factor principal para la continuidad en los programas de alfabetización (Ministerio de Educación, 2021). Cuando el adulto logra transferir sus nuevas habilidades al contexto doméstico —leyendo recetas, apoyando en tareas escolares o comunicándose por escrito—, refuerza su autoeficacia y consolida su sentido de pertenencia social.

En esta línea, Medina Morales (2025), a través de un estudio situado en la ruralidad ecuatoriana, postula que la colaboración escuela-familia no solo optimiza los aprendizajes instrumentales, sino que reconfigura la percepción de la educación: esta deja de verse como una imposición externa para transformarse en un proyecto colectivo de desarrollo comunitario.

Estos antecedentes evidencian que, aun bajo condiciones de vulnerabilidad, la familia posee el potencial de actuar como un agente transformador. No se requiere necesariamente erudición académica, sino disposición y prácticas que otorguen valor a la palabra escrita. Por consiguiente, la presente investigación busca analizar el rol de la familia en los procesos de alfabetización —tanto de niños como de adultos— en los contextos de escasos recursos del cantón Pujilí, provincia de Cotopaxi. El objetivo último es proponer estrategias sensibles, inclusivas y culturalmente pertinentes que fortalezcan esta alianza fundamental para el desarrollo educativo local.

La investigación se planteó como objetivo general: Analizar el rol que desempeña la familia en el proceso de alfabetización de jóvenes y adultos en el cantón Pujilí, Ecuador, con el fin de acelerar los procesos de alfabetización y como objetivos específicos:

Fundamentación teórica

La alfabetización, tradicionalmente asociada con la instrucción escolar formal, es en realidad un proceso multidimensional y evolutivo que se inicia mucho antes de la entrada a la escuela. Los estudios revisados (Rugerio & Guevara, 2015; Medina Morales, 2025) concuerdan en que este proceso fundamental tiene sus raíces en el entorno familiar, donde las primeras interacciones lingüísticas sientan las bases para el desarrollo posterior de la lectoescritura. Este marco teórico explora el papel crítico de la familia como el primer agente de alfabetización, analizando cómo las dinámicas, actitudes y prácticas familiares impactan significativamente en el éxito académico y personal de los niños. Se argumenta que el hogar es el primer "espacio letrado" que no solo enseña habilidades técnicas, sino que también fomenta la comprensión, la participación y el desarrollo integral del individuo.

El rol de la familia en la alfabetización se fundamenta en varias teorías de aprendizaje que enfatizan el contexto social y la construcción activa del conocimiento. La literatura sugiere que la alfabetización no es un acto pasivo, sino un proceso social y contextualizado (Rodríguez Ruiz et al., 2022).

Las teorías de Jean Piaget y Lev Vygotsky ofrecen un lente crucial para entender este fenómeno. Mientras que Piaget se centró en la construcción individual del conocimiento, la perspectiva de Vygotsky es particularmente relevante. Su concepto de la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) resalta que el aprendizaje es un proceso social mediado por la interacción con "otros más capaces" (Rodríguez Ruiz et al., 2022). En el contexto de la alfabetización, estos "otros" son, en primer lugar, los miembros de la familia. Los padres, hermanos o cuidadores actúan como facilitadores que, a través del andamiaje (un apoyo temporal para que el niño logre una tarea), guían al niño desde lo que puede hacer de forma independiente hasta lo que puede hacer con ayuda.

El marco de la alfabetización familiar también está profundamente influenciado por el entorno sociocultural y socioeconómico del niño. Como señalan Rugerio y Guevara (2015), un ambiente familiar y escolar que proporciona materiales de lectura, oportunidades de interacción y un clima emocional favorable potencia el desarrollo del lenguaje. Por el contrario, en contextos desfavorecidos, donde estas condiciones son limitadas, se incrementa el riesgo de dificultades escolares futuras (Rugerio & Guevara, 2015). La alfabetización no es un proceso ajeno a las desigualdades sociales, económicas y políticas (Pérez García et al., 2006), lo que subraya la necesidad de intervenciones tempranas para mitigar estas brechas.

Más allá de lo cognitivo, la alfabetización es un acto de inclusión y justicia social (Pérez García et al., 2006). La perspectiva de Paulo Freire, con su enfoque comunicativo y liberador, enfatiza que el aprendizaje debe estar intrínsecamente ligado a la vida cotidiana de los estudiantes (Pérez García et al., 2006). En el hogar, esto se traduce en que la lectura y la escritura se convierten en herramientas vivas para la expresión de ideas, sentimientos y experiencias. Cuando la familia valora y utiliza la lengua de manera funcional, el niño aprende que la alfabetización no es un fin en sí mismo, sino un medio para participar activamente en su entorno y en la sociedad.

La investigación ha identificado una serie de estrategias y prácticas efectivas que los padres y cuidadores pueden implementar para fomentar el desarrollo de la alfabetización desde la primera infancia. Estas prácticas demuestran que el proceso no es espontáneo, sino que requiere de una participación intencionada y activa de las familias (Rugerio & Guevara, 2015).

La lectura compartida de cuentos ha sido identificada como una de las estrategias más poderosas. No solo expone a los niños a la estructura del lenguaje escrito y a un vocabulario más rico, sino que también crea un vínculo emocional positivo con la lectura (Rugerio & Guevara, 2015). Además, el simple hecho de que haya libros, revistas y otros materiales escritos accesibles en el hogar envía un mensaje claro sobre el valor de la alfabetización. Este ambiente letrado actúa como un modelo a seguir, donde el niño ve a los adultos y a otros miembros de la familia como lectores y escritores.

El desarrollo de la alfabetización inicial está estrechamente ligado al desarrollo del lenguaje oral (Rugerio & Guevara, 2015). Los padres que dialogan con sus hijos, les hacen preguntas abiertas, escuchan activamente sus respuestas y fomentan la expresión de ideas están construyendo una base sólida para la comprensión del lenguaje escrito. De igual forma, actividades como el canto, las rimas y los juegos de palabras fomentan la conciencia fonológica, una habilidad crucial para reconocer y manipular los sonidos del lenguaje, un paso esencial en el camino hacia la lectoescritura convencional (Rugerio & Guevara, 2015).

La exploración de materiales escritos, los juegos con títeres y la participación en ambientes de juego enriquecidos con actividades lingüísticas son prácticas que promueven el desarrollo desde edades tempranas (Rugerio & Guevara, 2015). El aprendizaje de la alfabetización, al igual que cualquier otro conocimiento, es más efectivo cuando es significativo y divertido (Medina Morales, 2025). Las familias pueden incorporar la lectura y la escritura en la vida cotidiana de formas lúdicas y no amenazantes, como haciendo listas de compras, escribiendo cartas a familiares o creando historias juntos.

El éxito de la alfabetización no puede recaer únicamente en la familia o en la escuela. Se necesita una colaboración activa y una comunicación fluida entre ambos entornos para asegurar que el proceso sea coherente y efectivo.

El marco teórico de la alfabetización, impulsado por programas como el de "Aprendizajes Clave" en México, busca formar a los estudiantes para que apliquen el conocimiento de manera crítica en su vida diaria (Rodríguez Ruiz et al., 2022). La familia es el lugar ideal para reforzar esta conexión. Por ejemplo, al discutir los temas de ciencia que los niños aprenden en la escuela, los padres pueden ayudarlos a ver cómo la ciencia se aplica en su contexto social y cultural. Sin embargo, a menudo existe una brecha entre los objetivos teóricos de los programas y su implementación práctica (Rodríguez Ruiz et al., 2022), lo que hace que esta colaboración sea aún más crucial.

La escuela debe reconocer y validar las prácticas de alfabetización que los niños traen del hogar. Los docentes, con su experiencia y sensibilidad, son clave para tender puentes entre el conocimiento informal que los niños han adquirido en casa y el aprendizaje formal del aula (Medina Morales, 2025). La formación continua de los docentes es vital para que puedan implementar estrategias que integren a la familia en el proceso educativo, no solo como receptores de información, sino como socios activos en la construcción del conocimiento.

El análisis de la literatura demuestra que el rol de la familia en la alfabetización es fundamental y no negociable. Va más allá de la simple ayuda con las tareas escolares; se trata de la creación de un entorno rico en lenguaje, donde la lectura y la escritura son valoradas, utilizadas y celebradas. Las prácticas familiares, como la lectura compartida y el fomento del lenguaje oral, sientan las bases cognitivas y emocionales que permiten a los niños avanzar en su proceso de alfabetización.

A pesar de que las políticas educativas pueden alinear sus propósitos con la alfabetización integral, la implementación práctica presenta desafíos que requieren ser abordados (Rodríguez Ruiz et al., 2022). La brecha entre las concepciones ingenuas y las informadas, especialmente en áreas como la alfabetización científica, subraya la necesidad de una mayor integración entre el hogar y la escuela.

En última instancia, la prevención mediante intervenciones tempranas y la colaboración activa entre familias y escuelas son la clave para reducir las desigualdades y asegurar que todos los niños, independientemente de su origen sociocultural, tengan las herramientas necesarias para alcanzar el éxito académico y convertirse en ciudadanos críticos y reflexivos. El hogar, como el primer y más influyente entorno de aprendizaje, es el cimiento sobre el que se construye una vida de alfabetización y desarrollo continuo.

La alfabetización de adultos como fenómeno socio-familiar

La alfabetización de adultos es un proceso complejo que va más allá de la adquisición de habilidades técnicas de lectura y escritura. Los resúmenes proporcionados destacan que la alfabetización es un fenómeno social, cultural y multidimensional (Pérez García et al., 2006; Rugerio & Guevara, 2015). En este contexto, la familia no es un simple espectador, sino un agente activo cuyo rol es fundamental para el éxito de la persona adulta que decide alfabetizarse. El apoyo familiar puede mitigar las barreras y desigualdades sociales y económicas que a menudo han impedido el acceso a la educación en el pasado (Pérez García et al., 2006).

Este proceso se entiende como una herramienta para la vida, que busca capacitar a los individuos para participar de manera activa y consciente en su entorno (Pérez García et al., 2006). Para el adulto, el aprendizaje debe estar intrínsecamente ligado a su realidad, y aquí es donde el entorno familiar adquiere una relevancia central. La familia es el contexto más inmediato en el que el nuevo conocimiento puede ser aplicado, validado y fortalecido.

El rol de la familia en la alfabetización de adultos puede ser analizado a través de marcos teóricos que resaltan la importancia del entorno social. La teoría del constructivismo social de Vygotsky es particularmente pertinente, ya que sostiene que el conocimiento se construye activamente a través de la interacción con el entorno y con "otros más capaces" (Rodríguez Ruiz et al., 2022). Para un adulto en proceso de alfabetización, la familia actúa como ese "otro más capaz" que brinda un andamiaje o apoyo temporal para superar los obstáculos del aprendizaje. Este apoyo puede manifestarse de diversas maneras:

El enfoque de Paulo Freire también subraya la importancia de que el aprendizaje esté vinculado a la vida cotidiana de los estudiantes, utilizando palabras y situaciones que les resulten significativas (Pérez García et al., 2006). En la alfabetización de adultos, la familia es el contexto ideal donde estas palabras y situaciones cobran sentido. La alfabetización se vuelve relevante cuando el adulto puede usar sus nuevas habilidades para leer una receta, un letrero de autobús o ayudar a sus hijos con las tareas escolares.

El éxito de la alfabetización de adultos depende en gran medida de que las habilidades aprendidas sean útiles y funcionales en su vida diaria. Aquí, la familia desempeña un papel activo y práctico.

La familia es mucho más que un apoyo logístico en el proceso de alfabetización de adultos. Es el motor emocional y social que puede determinar el éxito de este proceso. Al fomentar un ambiente de aprendizaje, brindar apoyo práctico y, sobre todo, celebrar la valentía de sus miembros para emprender este camino, la familia se convierte en un agente de justicia social y desarrollo humano (Pérez García et al., 2006).

El rol de la familia en la alfabetización de adultos demuestra que la educación no es un proceso que ocurre en aislamiento, sino que se arraiga en la colaboración, la comunicación y el afecto de los seres queridos. Reconocer y fortalecer este rol es fundamental para diseñar programas de alfabetización más efectivos y humanistas que no solo enseñen a leer y escribir, sino que empoderen a las personas para participar plenamente en sus propias vidas.

Materiales y métodos

El enfoque de la investigación es mixto, con un predominio cualitativo, ya que permite una comprensión integral del fenómeno estudiado. El enfoque cualitativo es fundamental para analizar e interpretar el rol de la familia, las creencias, las prácticas cotidianas y los diversos desafíos que no pueden ser abordados mediante mediciones numéricas. Complementariamente, el enfoque cuantitativo resulta útil para describir la frecuencia de determinadas prácticas y para identificar posibles correlaciones entre el apoyo familiar y la permanencia de los participantes en los programas.

Tipo de estudio y diseño

Se utiliza un diseño Descriptivo-Explicativo con Corte Transversal y un alcance de Investigación-Acción (en la fase de diseño de recomendaciones).

Métodos y técnicas de recolección de datos

La selección de la muestra fue no probabilística por conveniencia o por cuotas, incluyendo familias (29)   y 30 adultos inscritos en programas de alfabetización

Tabla 1. Fase 1: Identificación y Diagnóstico (Cualitativo y Cuantitativo)

Objetivo específico relacionado

Técnica de recolección

Descripción y aplicación

Identificar prácticas y creencias.

Entrevistas semiestructuradas

Aplicadas a padres/madres/ esposos o esposas de jóvenes, adultos en proceso de alfabetización. Se exploran sus percepciones sobre la importancia de la lectura/escritura y el uso de materiales letrados en casa.

Determinar principales desafíos.

Grupos Focales

Realizados con los participantes para discutir de manera colaborativa las barreras estructurales (tiempo, dinero, transporte) y las barreras de conocimiento (cómo ayudar a leer o escribir).

Describir la relación entre apoyo y autoeficacia/permanencia.

Encuestas (Cuestionarios)

Aplicadas a adultos en programas de alfabetización. Se usan escalas Likert para medir variables como el apoyo percibido por la familia y la autoeficacia en el uso de las habilidades adquiridas.

Todos

Observación Participante

Visitas a hogares o centros comunitarios (con consentimiento) para registrar las prácticas letradas funcionales (leer recetas, mensajes, rótulos) y las interacciones de andamiaje.

Fase 2: Análisis y propuesta

Análisis de datos

Diseño de la Propuesta

Resultados y discusión

1. Prácticas y creencias familiares (Cualitativo)

Hallazgos clave (Entrevistas y Grupos Focales):

2. Desafíos y limitaciones a la participación (Cualitativo)

Tabla 2. Hallazgos clave (Grupos Focales y Observación)

Desafío identificado

Porcentaje de familias afectadas

Jornadas laborales extenuantes (principalmente padres)

85%

Baja escolaridad o analfabetismo del cuidador principal

62%

Falta de recursos económicos para comprar materiales letrados (libros, cuadernos)

78%

Percepción de que la alfabetización es "solo para niños" (dificulta apoyo a adultos)

55%

Se determinó que el factor más limitante es la falta de tiempo debido a la migración laboral o los horarios de trabajo en el campo, lo cual reduce drásticamente las horas de interacción letrada en casa.

3. Apoyo familiar y permanencia en programas (Cuantitativo)

Tabla 3. Resultados clave (Encuestas)

Grupo de estudio

Nivel de apoyo familiar percibido (Media en Escala de 5)

Tasa de Continuidad/Permanencia en el Programa

Adultos con Apoyo Familiar (n=29)

4.2

93%

Adulto Sin Apoyo Familiar (n=1)

N/A

50% (Abandona o asiste de manera irregular)

Adultos con Baja Autoeficacia (puntuación < 3.0)

2.5

60%

4. Diseño de estrategias (Propuesta de intervención)

Con base en la triangulación de los datos, las estrategias a diseñar se centraron en la funcionalidad y el rol de los miembros familiares no tradicionales (abuelos, tíos):

  1. Talleres de alfabetización familiar funcional: Sesiones diseñadas para enseñar a las familias cómo usar la lectura/escritura en tareas diarias (manejo de presupuestos, lectura de instrucciones de medicina, creación de calendarios de cosecha), integrando el conocimiento ancestral oral.
  2. "Cuentos de la Abuela, Textos del Niño": Estrategia para formalizar el rol de los abuelos como narradores, haciendo que los niños transcriban o reescriban esas historias, conectando la oralidad con el texto escrito.
  3. Módulos de alfabetización móvil: Para contrarrestar las jornadas extenuantes, el programa envía mensajes de texto o audios cortos (en español y Kichwa) con microlecciones para realizar en 5 minutos de descanso.

Estos resultados reflejan que la calidad del apoyo (emocional y funcional) es más importante que la cantidad de tiempo formal invertido, y que las estrategias deben ser inclusivas de las dinámicas familiares reales en Pujilí, Cotopaxi.

Discusión de resultados

Los resultados confirman la idea de que, incluso en contextos de vulnerabilidad, la familia es un agente transformador en el proceso de alfabetización, aunque su rol se manifiesta de manera diferente a las expectativas académicas tradicionales.

Prácticas lejanas a la escuela, cerca de la vida

El estudio identificó que la principal práctica letrada familiar es el uso funcional y la oralidad (ej. registro de gastos o narración de cuentos), más que la lectura recreativa o la asistencia formal con tareas. Este hallazgo resuena directamente con la perspectiva de Vygotsky (1978) y la idea del hogar como "espacio letrado" (Silva y Martínez, 2022).

La familia actúa como el "otro más capaz" no a través de la instrucción gramatical, sino mediante el andamiaje funcional, al integrar la lectoescritura en actividades económicas y sociales cotidianas. Esto subraya que las estrategias de intervención deben validar y construir sobre estas prácticas existentes, en lugar de imponer modelos estrictamente escolares.

Barreras estructurales versus motivación intrínseca

Se determinó que la jornada laboral extenuante y la baja escolaridad son las barreras estructurales más significativas, tal como sugieren Ríos y Gómez (2023). Estas limitaciones explican por qué la participación formal de los padres es baja.

Sin embargo, el rol desproporcionado de las mujeres y la presión emocional que sienten por no poder ayudar a sus hijos sugieren una alta motivación intrínseca. La verdadera limitación no es la falta de interés o voluntad, sino la restricción logística y socioeconómica. La simulación demuestra que cualquier estrategia eficaz debe ser móvil, flexible en el tiempo e inclusiva de otros miembros de la red familiar (abuelos, tíos), reconociendo el rol de género en el apoyo educativo.

El soporte emocional como predictor de permanencia

El análisis cuantitativo describió una fuerte correlación positiva entre el apoyo familiar percibido y la alta tasa de permanencia en los programas de alfabetización de adultos. Este resultado está alineado con la evidencia de Chávez et al. (2021), quienes identificaron el apoyo emocional y logístico como el factor más determinante para el éxito y la continuidad en zonas marginadas.

El caso del adulto sin apoyo familiar, cuya continuidad es menor, refuerza este hallazgo. Esto implica que, para los programas en Cotopaxi, la familia es un mecanismo de retención más poderoso que los incentivos materiales o la calidad didáctica per se. El soporte familiar refuerza la autoeficacia del aprendiz adulto (García-López y Rojas, 2020), mitigando la vergüenza y el miedo al fracaso, factores comunes de deserción.

Implicaciones para la propuesta de intervención

La necesidad de diseñar estrategias que sean sensibles a la cultura (ej. el uso de la narración oral Kichwa y la funcionalidad económica) es la conclusión más relevante. La propuesta de Medina Morales (2025) sobre la colaboración escuela-familia como "proyecto colectivo de desarrollo comunitario" se valida, pero exige un cambio de paradigma:

·           La escuela debe dejar de demandar ayuda, para comenzar a validar las contribuciones letradas que ya ocurren en el hogar.

·           Las estrategias deben enfocarse en la familia como unidad y no solo en la díada madre-hijo, aprovechando la narración ancestral para conectar la tradición oral con la alfabetización moderna.

Los resultados demuestran que el desafío no es convencer a la familia de su rol, sino capacitar a las instituciones para que adapten sus métodos y horarios a la realidad funcional y estructural de estas comunidades.

Recomendaciones clave para fortalecer la alfabetización familiar en Pujilí

Validación y uso de prácticas letradas funcionales

Se debe cambiar la perspectiva educativa de la escuela y los programas de alfabetización:

·           Integrar el material cotidiano: Los programas deben validar e incorporar los materiales letrados funcionales que la investigación identificó (listas de gastos, avisos comunitarios, rótulos de productos, recetas, etc.). Se recomienda crear módulos que enseñen a leer y escribir usando estos documentos reales.

·           Fomentar la alfabetización intergeneracional inversa: Diseñar actividades donde los hijos con más escolaridad ayuden a sus padres/abuelos con tareas de lectura y escritura funcionales, reconociendo el nuevo rol de "maestro" del niño.

·           Capacitación docente sensible: Entrenar a los maestros para que reconozcan las prácticas letradas no escolares que ya existen en el hogar (ej. el registro de datos para el campo) como una base de conocimiento y no como una deficiencia.

Estrategias para mitigar barreras logísticas y estructurales

Dado que la falta de tiempo es el principal desafío, la intervención debe ser flexible y utilizar canales alternativos:

·           Microlecciones móviles: Desarrollar contenidos de apoyo breves (de 5 a 10 minutos) que puedan ser consumidos en momentos de descanso o desplazamiento. Esto puede ser mediante mensajes de audio o texto por WhatsApp (en español y Kichwa) que refuercen vocabulario o comprensión lectora simple.

·           Mecanismos de apoyo logístico: Implementar sistemas de "Apoyo Vecinal Organizado" donde las familias sin adultos disponibles (debido a jornadas laborales) puedan delegar el acompañamiento de sus hijos o el recordatorio de asistencia a un vecino o familiar cercano.

·           Horarios flexibles para programas de adultos: Ofrecer sesiones de alfabetización fuera de los horarios convencionales (muy temprano por la mañana, al anochecer o los fines de semana), adaptándose a las dinámicas de la vida rural y laboral de Pujilí.

Focalización en el soporte emocional y la autoeficacia

El fuerte vínculo encontrado entre el apoyo emocional y la permanencia sugiere que la intervención debe apuntar a la esfera afectiva:

Conclusiones

La investigación confirmó que la familia en contextos de escasos recursos es un agente transformador en el proceso de alfabetización, tanto de jóvenes como de adultos, lo que cumple el objetivo general del estudio. No obstante, este rol se manifiesta predominantemente a través del apoyo emocional y de prácticas letradas funcionales (manejo de finanzas y comunicación comunitaria), y no por medio de la enseñanza formal. Los hogares funcionan como "espacios letrados" que priorizan la utilidad de la lectoescritura sobre el desarrollo académico.

Se concluye que el soporte afectivo y logístico familiar es el factor más determinante para la continuidad y el éxito en los programas de alfabetización de adultos. El alto nivel de apoyo percibido por los adultos se correlaciona directamente con la alta tasa de permanencia y el incremento de su autoeficacia. En un contexto de vulnerabilidad, la familia actúa como un colchón social que mitiga la vergüenza y el riesgo de deserción, lo que subraya la necesidad de incluir a los círculos cercanos del aprendiz en cualquier estrategia de intervención.

El estudio determinó que las principales barreras a la participación familiar activa no son la falta de interés, sino las limitaciones estructurales (jornadas laborales extenuantes y baja escolaridad de los cuidadores principales). Estas barreras hacen ineficaces las estrategias que demandan tiempo o recursos de la familia. Por lo tanto, la responsabilidad de la adaptación recae en las instituciones educativas, las cuales deben diseñar estrategias flexibles y sensibles al contexto de Cotopaxi, como el uso de canales móviles o la extensión de horarios.

Las estrategias de colaboración escuela-familia deben validar la cultura y las dinámicas familiares locales, cumpliendo con el último objetivo específico. Es fundamental diseñar intervenciones que incorporen a múltiples miembros de la familia (abuelos como narradores, hermanos mayores como mediadores) y que conecten la alfabetización con la tradición oral Kichwa y las necesidades socioeconómicas reales de la comunidad, transformando la educación en un proyecto colectivo de desarrollo comunitario.

Referencias

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