SALUD EMOCIONAL POST COVID-19 Y RENDIMIENTO ACADÉMICO EN ESTUDIANTES DE LABORATORIO CLÍNICO UNIVERSIDAD ESTATAL DEL SUR DE MANABÍ

POST-COVID-19 EMOTIONAL HEALTH AND ACADEMIC PERFORMANCE IN CLINICAL LABORATORY STUDENTS AT THE STATE UNIVERSITY OF SOUTHERN MANABÍ

 

Teresa Isabel Veliz Castro 1*

1 Dra. En Ciencias de la Salud. Carrera Laboratorio Clínico, Facultad Ciencias de la Salud, Universidad Estatal del Sur de Manabí. Ecuador. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3434-0439. Correo: teresa.veliz@unesum.edu.ec

 

Luis Yaveth López López 2

2 Egresado de la carrera Laboratorio Clínico. Carrera de Laboratorio Clínico, Facultad Ciencias de la Salud, Universidad Estatal del Sur de Manabí. Ecuador. ORCID: https://orcid.org/0009-0001-5972-2281. Correo: lopez-luis4930@unesum.edu.ec

 

Joel Adalberto Moreira García 3

3 Egresado de la carrera Laboratorio Clínico. Carrera de Laboratorio Clínico, Facultad Ciencias de la Salud, Universidad Estatal del Sur de Manabí. Ecuador. ORCID: https://orcid.org/0009-0007-1945-2743. Correo: moreira-joel2407@unesum.edu.ec

 

Crishian Henrry Pibaque Gómez 4  

4 Psicólogo Clínico en Gestión de Seguridad y Salud Ocupacional. Dirección de Administración del Talento Humano. Universidad Estatal del Sur de Manabí. Ecuador. ORCID: https://orcid.org/0000-0003-4589-1399. Correo: cristhian.pibaque@unesum.edu.ec

 

 

* Autor para correspondencia: teresa.veliz@unesum.edu.ec


 


Resumen

La pandemia de COVID-19 alteró la vida mundial afectando tanto la salud física como el bienestar emocional, especialmente en niños y jóvenes, quienes representan el 28% de la población global. En este contexto, se realizó una investigación en estudiantes de Laboratorio Clínico de la Universidad Estatal del Sur de Manabí con el objetivo de analizar la relación entre salud emocional y rendimiento académico. El estudio fue de tipo cuantitativo, descriptivo y no experimental, con un enfoque explicativo. La población fue de 254 estudiantes y la muestra de 154 estudiantes fueron evaluados con el test de Ryff que evalúa seis dimensiones del bienestar psicológico y un test de depresión, ansiedad y estrés. Los resultados muestran que el 59.1% presenta un alto bienestar psicológico. En depresión, el 44.2% no presentó síntomas, mientras que en estrés el 51.9% no lo padece. En ansiedad los niveles fueron más elevados: 35,7% sin ansiedad, 26% moderada y 29,2% extremadamente severa. Respecto al rendimiento académico, el 95,5% alcanzó un nivel “Bueno”, el 3,2% “Muy bueno” y solo un 0,6% se ubicó en los niveles “Regular” y “Excelente”. Mediante el análisis estadístico Tau-c de Kendall realizado entre las dos variables se concluyó que no se halló correlación significativa entre la salud emocional y el rendimiento académico, debido a que superó el p=0,05 lo que determina que la salud emocional no influye en el rendimiento académico de los estudiantes de Laboratorio Clínico de la Universidad Estatal del Sur de Manabí.

 

Palabras clave: Ansiedad; desempeño; estrés; SARS-CoV-2; salud

 

Abstract

The COVID-19 pandemic profoundly disrupted daily life worldwide, adversely affecting both physical health and emotional well-being. Children and young people were particularly vulnerable during this period, representing approximately 28% of the global population. Within this context, a study was conducted among students enrolled in the Clinical Laboratory program at the State University of Southern Manabí to examine the relationship between emotional health and academic performance. This research adopted a quantitative, descriptive, and non-experimental design with an explanatory scope. The study population comprised 254 students, from which a sample of 154 participants was selected. Data were collected using the Ryff Psychological Well-Being Scale, which evaluates six dimensions of well-being, along with a standardized instrument assessing levels of depression, anxiety, and stress. The findings revealed that 59.1% of the participants demonstrated high levels of psychological well-being. With regard to mental health indicators, 44.2% of students reported no symptoms of depression, while 51.9% did not exhibit stress. Anxiety levels showed greater variability: 35.7% of students reported no anxiety, 26.0% moderate anxiety, and 29.2% extremely severe anxiety. Academic performance outcomes indicated that 95.5% of students achieved a “Good” level, 3.2% were classified as “Very Good,” and only 0.6% fell into the “Fair” and “Excellent” categories. Kendall’s Tau-c correlation analysis revealed no statistically significant relationship between emotional health and academic performance (p > 0.05), suggesting that emotional health did not significantly influence academic performance among Clinical Laboratory students at the State University of Southern Manabí.

 

Keywords: anxiety; health; SARS-CoV-2; stress; performance


 

 

Fecha de recibido: 1214/11/2025

Fecha de aceptado: 27/01/2026

Fecha de publicado: 13/02/2026     

           

 

Introducción

La pandemia del COVID-19 ha afectado drásticamente el estilo de vida de las personas alrededor de todo el mundo, atentando tanto de manera psicológica como física. El confinamiento, aislamiento o contacto físico limitado el declive económico y la nueva modalidad de trabajo y estudio virtual causaron y cambió exagerado a nivel psicológico de cada país, como resultado la salud mental de los niños y jóvenes se vio vulnerada que representan el 28 por ciento de la población Mundial (1).

Una de las formas de medir los éxitos que los alumnos han tenido es el rendimiento académico. Se trata de un concepto complicado que está fuertemente afectado por variables económicas, sociales, culturales, institucionales y personales. La interrupción de las clases presenciales hizo que el modelo virtual se trasladara a los hogares de millones de alumnos alrededor del mundo. Esto tuvo un impacto tanto en los estudiantes como en sus familias y profesores, quienes debieron implementar cambios importantes en la manera de enseñar, desarrollar actitudes y habilidades en los estudiantes, lo que generó nuevas capacidades y aprendizajes, pero también afectaciones que hoy son visibles en las aulas (2).

Teniendo en cuenta que esta situación de la pandemia COVID-19 limitó drásticamente el contacto físico y la socialización con las personas, plataformas digitales jugaron un rol importante en estos periodos e influyeron en el manejo de la inteligencia emocional, factor que condiciona el rendimiento académico (3).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado la salud mental como un pilar fundamental del bienestar integral y ha advertido sobre un alarmante aumento de trastornos como la depresión y la ansiedad tras la llegada del COVID-19. En su informe de 2022, indicó que la incidencia global de estos trastornos se incrementó en un 25% durante el primer año de la pandemia. Asimismo, la OMS ha subrayado la necesidad de adoptar acciones urgentes para garantizar un mejor acceso a los servicios de salud mental, con especial atención a grupos vulnerables como los estudiantes (4).

Una intervención nivel internacional realizado en Perú por Ubillus, L., que las dimensiones de atención y reparación emocional tenían una relación positiva con el rendimiento escolar, a diferencia de la claridad emocional, que no mostraba ninguna relación notable. Estos descubrimientos indican que es importante implementar talleres de inteligencia emocional para los alumnos, apoyando así el concepto de que la capacitación no debe enfocarse únicamente en el desarrollo de competencias emocionales, además del área cognitiva (5).

Un estudio a nivel nacional realizado por Sánchez, A y col., comenta que El 11 de marzo de 2020, debido al rápido progreso de la pandemia del SARS-CoV-2, el gobierno ecuatoriano declaró al país en estado de emergencia sanitaria. El día 13 de ese mes, se registraron 205 casos confirmados y una muerte. A partir de los primeros 9468 casos confirmados, se creó un primer informe epidemiológico socio-demográfico en Ecuador. La tasa de mortalidad fue especialmente elevada, siendo más alta en los hombres (6.86%) que en las mujeres (3.35%). Por lo tanto, la tasa de letalidad fue del 1,6%, mayor que en naciones como Italia (0,4%) y en ese instante, China contaba con un 0,4% (6).

Una investigación a nivel provincial por Figueroa, A., realizada en una Universidad ecuatoriana de la provincia de Riobamba comenta que los estudiantes en los últimos años han lidiado con circunstancias que han puesto a prueba su inteligencia emocional. Un ejemplo de esto es la pandemia por COVID-19, que obligó al aislamiento; en respuesta a la cual el gobierno ecuatoriano aprobó la Declaratoria de Estado de Excepción a través del Decreto N. º _1017_20200216213105 (7).

Un estudio a nivel provincial en Manabí realizado por Coello, B y Mero K., indican que se evidencio en la epidemiologia del COVID-19 que, Jipijapa ha sido el cantón que más ha sufrido en la zona sur de Manabí, con 324 (61,25%) casos, de los 529 pacientes confirmados en toda la provincia. En un lapso de 20 semanas epidemiológicas, los demás casos se distribuyeron en Puerto López (75, 14.18%) y Paján (130, 24.57%). El 54,10% de los casos confirmados fueron hombres; la mayoría de las personas tenían entre 29 y 49 años (59%) (8).

Una intervención de estudio a nivel local, en el cantón Jipijapa por Baque, J y Zambrano, S., describen que la comunidad estudiantil ha experimentado importantes afectaciones psicológicas tras la pandemia de COVID-19, evidenciándose altos niveles de ansiedad, depresión y estrés, lo que refleja el impacto emocional generado. Estos sucesos traumáticos tuvieron un efecto negativo tanto en el rendimiento emocional como en el académico. Los métodos de enseñanza y aprendizaje sufrieron cambios drásticos debido a la pandemia, y las comunidades educativas se paralizaron. El aislamiento social ha modificado la armonía existente entre el sistema educativo y la salud mental. Esta investigación examina el impacto psicológico del COVID-19 y su relación con el desempeño académico, lo que evidencia estrategias de apoyo psicológico en la educación (9).

Esta investigación, se encuentra articulada al proyecto "Salud emocional post COVID y rendimiento académico en jóvenes universitarios en el sur de Manabí", busca analizar las secuelas psicológicas que experimentaron los estudiantes de Laboratorio Clínico de la Universidad Estatal del Sur de Manabí luego de la pandemia y si estas tuvieron un impacto considerable en su rendimiento académico. Aunque se han hecho esfuerzos en todo el mundo, los efectos emocionales que afectan a los alumnos todavía persisten. La soledad, el estrés y la cuarentena han hecho que aumenten los niveles de depresión, ansiedad y pensamientos suicidas, sobre todo en personas jóvenes. Asimismo, la educación virtual obligatoria trajo consigo desafíos en cuanto a la interacción entre estudiantes y profesores y en términos de aprendizaje. El objetivo de esta investigación es proporcionar evidencias locales que ayuden a optimizar el cuidado integral de los estudiantes universitarios.

Materiales y métodos

Se ejecutó un diseño descriptivo-no experimental, tipo de estudio cuantitativo, ambispectivo de alcance explicativo. La población de estudio será de 254 estudiantes de la carrera de Laboratorio Clínico de la Universidad Estatal del Sur de Manabí. Los pacientes se eligieron bajo un muestreo aleatorio simple con un total de 154 estudiantes de la carrera.

 

Figura 1. Cálculo de tamaño de la muestra.

Criterios de inclusión: Se eligieron a estudiantes de Laboratorio Clínico de la Universidad Estatal del Sur de Manabí sin distingo de etnia, sexo, género o procedencia (zona rural o urbana) que estén matriculados en el semestre correspondiente y deseen participar voluntariamente aceptando la firma de consentimiento informado, y que sean de 18 hasta los 24 años de edad.

Criterios de exclusión: Se excluyeron estudiantes egresados de la carrera de Laboratorio Clínico, estudiantes graduados, estudiantes que no asistan regularmente a clases, estudiantes con enfermedades base o condiciones que afecten su rendimiento académico y que no acepten participar voluntariamente o no firmen el acta de consentimiento informado.

Instrumento de recolección de datos

El instrumento de recolección de datos que se uso es una encuesta en el cual usa dos tipos de test ‘Escala de bienestar psicológico de RYFF’ que es un instrumento diseñado para evaluar el bienestar psicológico desde una perspectiva multidimensional. Este modelo sostiene que el bienestar no es solo la ausencia de enfermedad, sino la presencia de aspectos positivos en la vida de una persona, también se va a utilizar el test ‘DASS-21’ donde este instrumento mide tres estados emocionales negativos: depresión, ansiedad y estrés donde cada dimensión está compuesta por 7 ítems y los resultados ayudan a identificar niveles normales, leves, moderados, severos o extremadamente severos en cada una de estas áreas.

Por otra parte, se va a recopilar las calificaciones de los estudiantes de primer y segundo semestre del periodo PI y PII del año 2022 que llegaron a la universidad postpandemia, esta información se recabara mediante la base de datos en coordinación en donde tanto los datos de las encuestas y las calificaciones serán llevados al Excel y software SPSS y realizar la respectiva correlación estadística.

Recursos humanos

·         Tutora académica (Dra. C. Teresa Isabel Véliz Castro)

·         Investigador del proyecto Psicólogo del departamento (Ps.Cl. Cristhian Pibaque Gómez)

·         Estudiantes investigadores del proyecto (Yaveth López y Joel Moreira)

Análisis de datos

El análisis estadístico que se realizó fue el siguiente: Los datos fueron expresados en el software SPSS para correlacionar la variable “salud emocional post COVID – 19” y el “rendimiento académico” y de tal forma se realizó tablas cruzadas con el método estadístico Tau-c de Kendall esta prueba fue utilizada debido al tipo de variables ya que ambas son ordinales y de diferentes escalas y se puede observar si una variable influye sobre otra y poder validar la hipótesis de estudio. Todos estos datos serán registrados de manera anónima, esta información solo será utilizada para la investigación y después serán eliminados del sistema para borrar todo dato que evidencia información personal de los participantes.

Consideraciones éticas y de género

En el presente estudio, se garantizó la confidencialidad de los datos, asegurando que no se utilizaron datos personales de los pacientes, ya que la información recopilada se empleó exclusivamente con fines científicos y cada persona encuestada será identificada anónimamente mediante numeración. Se obtuvo la aprobación por parte del comité de bioética CEISH-ITSUP Portoviejo, con código de aprobación de 1738113042. El almacenamiento de los datos se limitó al período de desarrollo de la investigación y se extendió por seis meses adicionales tras la finalización del cronograma establecido, tras lo cual se procedió a su eliminación definitiva del ordenador personal del investigador principal. No se utilizaron redes internas ni externas para el manejo de la información, ni plataformas con conexión directa a redes públicas o privadas que pudieran comprometer la seguridad de los datos. Asimismo, la investigación se llevó a cabo cumpliendo con los principios éticos establecidos en la Declaración de Helsinki (10).

Resultados y discusión

Tras el impacto global de la pandemia de COVID-19, el bienestar emocional de la población joven se vio profundamente afectado debido a los cambios abruptos en su entorno social, educativo y familiar. Las medidas de confinamiento, el cierre de instituciones educativas y la interrupción de actividades recreativas limitaron los espacios de interacción social, fundamentales en etapas clave del desarrollo psicológico y social. Esta situación generó un aumento significativo de sentimientos de soledad, incertidumbre y estrés en niños, adolescentes y adultos jóvenes.

Asimismo, la transición repentina a modalidades virtuales de estudio y la sobreexposición a información relacionada con la crisis sanitaria incrementaron los niveles de ansiedad y agotamiento emocional. Muchos jóvenes experimentaron dificultades para adaptarse a nuevas dinámicas de aprendizaje, así como preocupación por el rendimiento académico y el futuro profesional. En contextos vulnerables, estas dificultades se vieron agravadas por limitaciones en el acceso a recursos tecnológicos y por entornos familiares marcados por inestabilidad económica.

Por otra parte, el distanciamiento social redujo las oportunidades de apoyo entre pares, elemento esencial para la regulación emocional durante la juventud. En algunos casos, se evidenció un incremento en síntomas depresivos, trastornos del sueño y alteraciones en la conducta alimentaria. En consecuencia, el impacto emocional de la pandemia puso de manifiesto la necesidad de fortalecer los servicios de salud mental dirigidos a la población joven, promoviendo estrategias de prevención, acompañamiento psicosocial y espacios seguros de expresión emocional que permitan mitigar los efectos a largo plazo de esta crisis sanitaria.

En este contexto, se llevó a cabo un estudio cuantitativo y descriptivo para analizar la relación entre la salud emocional y el rendimiento académico en 154 estudiantes de Laboratorio Clínico de la Universidad Estatal del Sur de Manabí. Los principales resultados del estudio se detallan a continuación:

Tabla 1. Consecuencias emocionales en estudiantes de Laboratorio Clínico de la Universidad Estatal del Sur de Manabí.

 

Frecuencia

Porcentaje

Bienestar Psicológico

Bajo (<116 puntos)

9

5,8

Moderado (117-140 puntos)

28

18,2

Alto (141-175 puntos)

91

59,1

Elevado (>176 puntos)

26

16,9

Depresión

Leve (5-6)

13

8,4

Moderado (7-10)

34

22,1

Severo (11-13)

10

6,5

Extremadamente severo (14 o más)

29

18,8

Sin presencia

68

44,2

Ansiedad

Leve (4)

6

3,9

Moderada (5-7)

40

26,0

Severa (8-9)

8

5,2

Extremadamente severa (10 o más)

45

29,2

Sin presencia

55

35,7

Estrés

Leve (8-9)

18

11,7

Moderado (10-12)

17

11,0

Severo (13-16)

19

12,3

Extremadamente severo (17 o más)

20

13,0

Sin presencia

80

51,9

Total

154

100,0

 

Análisis e interpretación:

Del total de 154 estudiantes evaluados en la tabla 1 mediante los test de Ryff y DASS-21, y tras la tabulación de puntajes individuales, se obtuvo que existe una ponderación significativa del 59,1%, correspondiente a niveles altos de bienestar psicológico, no obstante, se observan valores similares que también resultan significativos al momento de analizar los niveles de estrés y depresión, pero en la ansiedad si se puede evidenciar la prevalencia de una ansiedad moderada y extremadamente severa aunque predomine la ausencia de esta en otros estudiantes. En cuanto a la depresión, basándonos en los datos obtenidos mediante las encuestas formuladas a los estudiantes, observamos que existe depresión moderada a extremadamente severa, aunque predominó el grupo que no presenta este problema (44,2%).

Respecto al estrés se obtuvo como resultado que el (51,9%) no lo presenta, sin embargo, podemos observar que existe un estrés severo del (12,3%) y extremadamente severo del (13,0%). Los resultados de ansiedad mostraron unos valores que oscilan cierta similitud: el 35,7% no la presenta, mientras que un 26% reporta niveles moderados y un 29,2% extremadamente severos. Estos datos obtenidos de casos moderados de depresión y extremadamente severos de ansiedad resultan relevantes, evidenciar la necesidad de un análisis más profundo sobre este problema en la población estudiada.

Tabla 2. Rendimiento académico de los estudiantes de laboratorio clínico de la Universidad Estatal del Sur de Manabí.

 

Frecuencia

Porcentaje

Regular (14,00 - 14,49)

1

0,6

Bueno (14,50 - 17,99)

147

95,5

Muy bueno (18,00 - 18,99)

5

3,2

Excelente (19,00 - 20,00)

1

0,6

Total

154

100,0

Análisis e interpretación:

En la tabla 2 del análisis del rendimiento académico de los estudiantes de Laboratorio Clínico de la Universidad Estatal del Sur de Manabí (UNESUM) muestra que la gran mayoría se ubica en el nivel “Bueno” (14,50 – 17,99), con 147 estudiantes, equivalente al 95,5% de la muestra, evidenciando un desempeño homogéneo y satisfactorio. En el rango “Muy bueno” (18,00 – 18,99) se registraron 5 estudiantes (3,2%), mientras que los niveles extremos presentan una frecuencia mínima: un estudiante (0,6%) en “Regular” (14,00 – 14,49) y otro (0,6%) en “Excelente” (19,00 – 20,00). Estos resultados sugieren estabilidad académica en la población evaluada, con escasa variabilidad en los puntajes. La baja representación de desempeños sobresalientes podría indicar la necesidad de implementar estrategias que potencien la excelencia, así como mantener el nivel de calidad que sostiene la mayoría.

 

 

 

 

Tabla 3. Correlación entre las consecuencias emocionales y el rendimiento académico en estudiantes de laboratorio clínico de la Universidad Estatal del Sur de Manabí.

 

Promedios de los estudiantes

Total

Significación aproximada

Regular (14,00 - 14,49)

Bueno (14,50 - 17,99)

Muy bueno (18,00 - 18,99)

Excelente (19,00 - 20,00)

Nivel de Bienestar Psicológico de los estudiantes

Bajo (<116 puntos)

Recuento

0

9

0

0

9

0,74

Moderado (117-140 puntos)

Recuento

0

27

1

0

28

Alto (141-175 puntos)

Recuento

1

86

3

1

91

Elevado (>176 puntos)

Recuento

0

25

1

0

26

Nivel de depresión de los estudiantes

Leve (5-6)

Recuento

0

13

0

0

13

0,12

Moderado (7-10)

Recuento

1

33

0

0

34

Severo (11-13)

Recuento

0

9

1

0

10

Extremadamente severo (14 o más)

Recuento

0

27

2

0

29

Sin presencia

Recuento

0

65

2

1

68

Nivel de ansiedad de los estudiantes

Leve (4)

Recuento

0

6

0

0

6

0,16

Moderada (5-7)

Recuento

0

37

2

1

40

Severa (8-9)

Recuento

0

8

0

0

8

Extremadamente severa (10 o más)

Recuento

0

43

2

0

45

Sin presencia

Recuento

1

53

1

0

55

Nivel de estrés de los estudiantes

Leve (8-9)

Recuento

0

18

0

0

18

0,28

Moderado (10-12)

Recuento

0

15

2

0

17

Severo (13-16)

Recuento

0

18

1

0

19

Extremadamente severo (17 o más)

Recuento

0

19

1

0

20

Sin presencia

Recuento

1

77

1

1

80

Total

Recuento

1

147

5

1

154

 

Nota: *Tau-c de Kendall < 0.05Asociación estadísticamente significativa. ** Tau-c de Kendall > 0.05Asociación estadísticamente no significativa.

Análisis e interpretación:

Se analizó la tabla 3 y la relación entre las consecuencias emocionales (bienestar psicológico, depresión, ansiedad y estrés) y el rendimiento académico de los estudiantes de Laboratorio Clínico de la Universidad Estatal del Sur de Manabí mediante el coeficiente Tau-c de Kendall, por tratarse de variables ordinales con distinto número de categorías. En todos los casos, la significancia superó 0,05, indicando ausencia de correlación estadísticamente significativa. Aunque descriptivamente se observa que los estudiantes con alto bienestar psicológico y sin presencia de depresión, ansiedad o estrés se concentran en el nivel de rendimiento “Bueno”, estas tendencias no son significativas. Los resultados indican que la variable rendimiento académico no influye directamente con las variables emocionales evaluadas en esta muestra.

Discusión

La salud emocional post COVID-19 se ha convertido en un factor determinante en el rendimiento académico, las afectaciones mentales como la ansiedad, estrés y depresión impactan de manera indirecta en la motivación y capacidad de concentración. Dentro de este contexto, herramientas como el test de RYFF y DASS-21 permiten evaluar el bienestar psicológico y la presencia de síntomas emocionales. La finalidad del estudio fue identificar consecuencias emocionales, determinar el rendimiento académico y relacionar ambos objetivos.

En los resultados encontrados referentes al primer objetivo se identificó que, del total de 154 estudiantes, 59,1% presentaron un nivel alto de bienestar psicológico según del test de Ryff lo que podría atribuirse a una adecuada percepción de propósito personal y adaptación al entorno universitarios postpandemia. Al analizar la escala DASS-21 la depresión estuvo ausente en el 44,2%, en cuanto a la ansiedad se reportaron casos entre moderados a extremadamente severos (26% y 29,3%) donde indica que los estudiantes aún mantienen manifestaciones emocionales negativas post - pandemia.

No obstante, en los autores Farfán M y col., (11) en un estudio realizado en Perú, en donde evidenciaron y coincidieron que el 62% de los estudiantes de ciencias de la salud presentaban ansiedad, 58% depresión y el 49% de estrés en niveles clínicamente alarmantes, se determinó que esto estaba relacionado por factores sociodemográficos como el género y grupo de edad. De la misma manera, los autores Méndez, C y col., (12) en su estudio realizado en Ecuador evidenciaron una alta prevalencia de sintomatología depresiva en estudiantes universitarios durante el confinamiento. Predominaron la depresión leve (42,2%) y la depresión extremadamente severa (38,5%), mientras que la depresión moderada (17,4%) y severa (1,8%) presentaron menor frecuencia. Se observó un mayor impacto en mujeres.

Mientras tanto Sarzosa, C y col., (13) en su estudio realizado en Quito, Ecuador, indicaron que de los estudiantes que participaron en el estudio, el 57% (n=154) presentó una depresión mínima, el 15,6% (n=42) tenía una depresión leve, el 12,6% (n=34) exhibió una depresión moderada y el 14,8% (n=40) mostró una depresión severa. Esto indica que la mayoría de ellos tuvieron síntomas depresivos de baja a moderada intensidad.

No obstante, un metaanálisis realizado por Ahmed I. y col., (14) encontró diferencias significativas, hallando una prevalencia media ponderada de la ansiedad del 39,65%, que es inespecífica. De igual manera, Bezerra S. y col., (15) encontraron cifras alarmantes de ansiedad en estudiantes de educación superior, siendo 86% para estudiantes de instituciones públicas y 81% para estudiantes de instituciones privadas debido a la pandemia.

Sobre el rendimiento académico de nuestro segundo objetivo, las conclusiones mostraron que el 95,5% de los alumnos llegaron al nivel "Bueno", el 3,2% a "Muy bueno", el 0,6% a "Regular" y solo un 0,6% a "Excelente". Podemos concluir que la salud emocional post COVID 19 no influyo en el rendimiento académico de los estudiantes de Laboratorio Clínico. Resultados comparables en un estudio de Lord J. y col. realizado en Estados Unidos, donde se notó un incremento del Promedio De Calificaciones (GPA) en 0,2 a 0,3 puntos (16).

Por otro lado, algunos estudios discrepan. Harris T. y col. (17) en estudiantes universitarios que fueron diagnosticados con COVID-19 encontraron que su GPA promedio disminuyó en comparación con aquellos que no presentaron la enfermedad. Por su parte, Ferrer F. y col., (18) determinaron que en cursos de mayor superiores, su rendimiento cayó notablemente por dificultades emocionales.

En cuanto al tercer objetivo, entre la salud emocional y el rendimiento académico, no se encontraron correlaciones significativas mediante el coeficiente de Tau-c de Kendall. Asimismo, resultados semejantes se reportaron en Omán por parte de Salmani A. y col., (19) en donde se observó la presencia de depresión y ansiedad, sin embargo, a pesar de poseer estos trastornos el GPA no resultó menor a lo esperado. Un estudio donde difiere a lo mencionado tenemos a Jehi T. y col., (20), quienes argumentan que se observó una relación dosis-respuesta, es decir que a mayor nivel de ansiedad se va a encontrar menor GPA. De manera similar, Sinval J. y col., (21) han evidenciado que la salud mental se asocia al compromiso académico y con el GPA promedio de forma negativa.

Las investigaciones que hemos analizado presentan fortalezas significativas desde el punto de vista metodológico. En primer lugar, el empleo de instrumentos psicométricos validados, como las escalas DASS-21 y Ryff, garantiza una correcta valoración del estado de bienestar psicológico y de la sintomatología emocional; esto último facilita la validez interna y posibilita establecer comparaciones con estudios previos. Asimismo, los tamaños de muestra empleados en la mayoría de las investigaciones permiten realizar cálculos fiables acerca de la prevalencia de ansiedad, estrés y depresión entre los estudiantes universitarios.

Otra fortaleza es incorporar variables sociodemográficas, como la edad y el sexo, pues contribuyen a reconocer grupos que son más susceptibles en términos emocionales, sobre todo las mujeres y los alumnos jóvenes. Además, el hecho de que los resultados sean coherentes con la evidencia a nivel nacional e internacional fortalece la validez externa de los hallazgos y corrobora el efecto perdurable que tuvo la pandemia en la salud mental de los alumnos.

No obstante, también se han detectado deficiencias importantes. El diseño transversal es el más común, lo cual restringe la posibilidad de determinar relaciones de causa y efecto entre el rendimiento académico y la salud emocional. Como no contamos con evaluaciones clínicas objetivas, la aplicación de cuestionarios de autoinforme puede dar lugar a sesgos en cuanto a la percepción y la deseabilidad social. Además, las investigaciones muestran una variabilidad significativa en las metodologías utilizadas, tanto en términos de los indicadores de rendimiento académico analizados como de las poblaciones examinadas, lo que complica la comparación directa.

Por último, la ausencia de variables de control (por ejemplo, el apoyo social, la situación socioeconómica o los antecedentes en cuanto a salud mental) y el hecho de que los estudiantes estén concentrados en niveles altos de rendimiento académico podrían haber reducido la sensibilidad para identificar conexiones relevantes entre el desempeño académico y la salud emocional.

Para fortalecer la salud emocional post COVID-19 y mejorar el rendimiento académico en estudiantes de laboratorio clínico, es fundamental implementar estrategias integrales que aborden tanto el bienestar psicológico como el desempeño académico. Resulta clave promover espacios de acompañamiento emocional, como tutorías personalizadas, orientación psicológica y grupos de apoyo entre pares, que permitan canalizar el estrés, la ansiedad y la sobrecarga académica acumulada tras la pandemia. Asimismo, es importante fomentar hábitos saludables, incluyendo una adecuada organización del tiempo, descanso suficiente y prácticas de autocuidado, que contribuyan a la estabilidad emocional y a una mayor concentración en las actividades académicas.

La actualización de metodologías de enseñanza, combinando estrategias prácticas, simulaciones y herramientas tecnológicas interactivas, también puede favorecer la motivación y la confianza en las competencias profesionales. Finalmente, fortalecer la comunicación entre docentes y estudiantes, así como crear un entorno académico empático y flexible, permitirá consolidar la resiliencia, mejorar la adaptación al entorno educativo post pandemia y potenciar el desempeño en la formación del laboratorio clínico.

Para futuras investigaciones resulta pertinente profundizar en el apoyo social como factor asociado en la relación salud emocional – rendimiento, incorporando seguimientos en distintos semestres. También, sería valioso aplicar metodologías mixtas que combinen lo cuantitativo con narrativas cualitativas por parte de los estudiantes y así captar de manera más humana las experiencias detrás de los números. Finalmente, se debería considerar la implementación de programas piloto de acompañamiento psicológico y medir su impacto en el mejoramiento académico.

Conclusiones

Los estudiantes de laboratorio clínico tuvieron, en su mayoría, un alto bienestar a nivel psicológico (59,1%), pero también existieron niveles de ansiedad que variaron entre moderados y extremadamente severo, además de trastornos de depresión y estrés, aunque estos fueron menos frecuentes. Evidenciando que, pese a la pandemia, cierta parte de los estudiantes continúa enfrentando consecuencias emocionales tras la pandemia.

La mayor parte de los alumnos alcanzó un desempeño académico que osciló entre "bueno" y "muy bueno", lo cual muestra su habilidad para adaptarse a las demandas académicas, pese a los retos emocionales que enfrentaron. Estos resultados indican que el grupo de estudio mantuvo un rendimiento positivo, probablemente debido al uso de estrategias adecuadas para enfrentar obstáculos y de apoyos pedagógicos.

Se evidenció que no existía una relación estadísticamente relevante entre el desempeño escolar y la salud emocional. En este marco, los resultados muestran que, a pesar de que muchos estudiantes sufrieron secuelas emocionales importantes, estas no afectaron de manera directa su desempeño académico. Esto muestra que en el entorno universitario son importantes las tácticas de soporte institucional y los recursos personales.

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