Revista Científica Multidisciplinaria HEXACIENCIAS. Vol. 6, Núm. 12. (jul - dic 2026) ISSN: 3028-8657
Resiliencia e inclusión en educación superior: un enfoque desde la transformación pedagógica.
Vásquez et al. (2026) señalan que estos elementos amortiguan el impacto del
estrés académico y promueven el bienestar psicológico, facilitando una
adaptación positiva al entorno universitario. A su vez, comprender los factores
de riesgo, como la sobrecarga académica, la precariedad económica o la falta
de apoyo institucional, descritos por Satchimo et al. (2013), resulta esencial para
diseñar estrategias de acompañamiento más inclusivas.
En síntesis, la resiliencia constituye un proceso multidimensional que integra
recursos personales y condiciones institucionales, influyendo directamente en la
experiencia educativa. Como afirman Quezadas et al. (2023), su análisis
requiere un enfoque holístico que permita comprender cómo los estudiantes
movilizan recursos internos y externos para sostener trayectorias formativas en
contextos de creciente complejidad.
2.2. Inclusión educativa en educación superior
La inclusión educativa en educación superior se sustenta en principios de
equidad, justicia social y reconocimiento de la diversidad como un valor
formativo. Según Pedrozo (2023), implica transformar las instituciones para
garantizar la participación plena de todos los estudiantes, superando enfoques
centrados en el déficit y promoviendo condiciones diferenciadas que aseguren el
acceso, la permanencia y el logro académico en igualdad de oportunidades.
Desde esta perspectiva, la inclusión se concibe como un proceso institucional
integral que requiere revisar políticas, prácticas y culturas universitarias. Páez y
Silva (2021) destacan que avanzar hacia universidades inclusivas demanda
flexibilizar procesos académicos, modificar estructuras organizativas y
consolidar una cultura de respeto a la diversidad. Sin embargo, este propósito
se ve limitado por barreras estructurales como la desigualdad socioeconómica,
la brecha digital y la insuficiencia de recursos, las cuales, como señalan Muñoz
et al. (2025), afectan especialmente a estudiantes en situación de vulnerabilidad.
A estas limitaciones se suman barreras pedagógicas y actitudinales que
restringen la participación plena del estudiantado. Hurtado et al. (2025) advierten
que la persistencia de prácticas docentes tradicionales y la falta de estrategias
didácticas flexibles dificultan el aprendizaje significativo, mientras que Balta et al.
(2024) subrayan que prejuicios y estigmas pueden generar experiencias de
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